The Works of Edgar Allan Poe — Volume 2

By Edgar Allan Poe

Page 99

hour was to be stricken, there came from the
brazen lungs of the clock a sound which was clear and loud and deep and
exceedingly musical, but of so peculiar a note and emphasis that, at
each lapse of an hour, the musicians of the orchestra were constrained
to pause, momentarily, in their performance, to hearken to the sound;
and thus the waltzers perforce ceased their evolutions; and there was a
brief disconcert of the whole gay company; and, while the chimes of the
clock yet rang, it was observed that the giddiest grew pale, and the
more aged and sedate passed their hands over their brows as if in
confused reverie or meditation. But when the echoes had fully ceased,
a light laughter at once pervaded the assembly; the musicians looked at
each other and smiled as if at their own nervousness and folly, and made
whispering vows, each to the other, that the next chiming of the clock
should produce in them no similar emotion; and then, after the lapse of
sixty minutes, (which embrace three thousand and six hundred seconds of
the Time that flies,) there came yet another chiming of the clock,
and then were the same disconcert and tremulousness and meditation as
before.

But, in spite of these things, it was a gay and magnificent revel.
The tastes of the duke were peculiar. He had a fine eye for colors and
effects. He disregarded the decora of mere fashion. His plans were bold
and fiery, and his conceptions glowed with barbaric lustre. There are
some who would have thought him mad. His followers felt that he was not.
It was necessary to hear and see and touch him to be sure that he was
not.

He had directed, in great part, the moveable embellishments of the seven
chambers, upon occasion of this great fete; and it was his own guiding
taste which had given character to the masqueraders. Be sure they
were grotesque. There were much glare and glitter and piquancy and
phantasm--much of what has been since seen in "Hernani." There were
arabesque figures with unsuited limbs and appointments. There were
delirious fancies such as the madman fashions. There was much of the
beautiful, much of the wanton, much of the bizarre, something of the
terrible, and not a little of that which might have excited disgust.
To and fro in the seven chambers there stalked, in fact, a multitude of
dreams. And these--the dreams--writhed in and about, taking hue from the
rooms, and causing the wild music of the orchestra to seem as the echo
of their steps. And, anon,

Last Page Next Page

Text Comparison with Poemas

Page 0
A ti, Nuestra Señora de la Libertad.
Page 1
El edificio Produce Exchange, entre sus muros de hierro y granito, reúne tantas almas cuantas hacen un pueblo.
Page 2
¿Por qué vino tu imagen a mi memoria, Stella, alma, dulce reina mía, tan presto ida para siempre, el día en que, después de recorrer el hirviente Broadway, me puse a leer los versos.
Page 4
Por cierto que la publicación de aquel libro, cuya traducción a nuestra lengua hay que agradecer al Sr.
Page 5
La pobre artista había quedado huérfana desde muy tierna edad.
Page 6
Me hace helar la sangre el verle darse vuelta lentamente y fijarlos sobre mí cuando estoy hablando».
Page 7
Nació con la adorable llama de la poesía, y ella le alimentaba al propio tiempo que era su martirio.
Page 8
En todas sus obras, si mal no recuerdo, sólo unas dos veces está escrito el nombre de Cristo.
Page 11
Pero llegó a viejo, el animoso caballero, y sobre su corazón cayó la noche porque en ninguna parte encontró la tierra del Eldorado.
Page 12
Entonces las ondas tienen una luz más roja, las horas transcurren sordas y lánguidas.
Page 15
Sobre cada forma todavía tiritante, el telón, como un paño mortuorio, desciende con un ruido de tempestad.
Page 16
AL RÍO ¡Bello río! en tu clara y brillante onda de cristal, agua vagabunda, eres un emblema del esplendor de la belleza, un emblema del corazón que no se esconde ahora, un emblema de la alegre fantasía de arte en casa de la hija del viejo Alberto.
Page 17
La brisa,--esa respiración de Dios,--reposa inmóvil, y la bruma que se extiende como una sombra sobre la colina,--como una sombra cuyo velo no se ha desgarrado todavía,--resulta así un símbolo y un signo.
Page 20
III ¡Turba el nocturno sosiego súbita alarma, y entonces a gran campana de bronce toca a fuego! ¡Qué terrífica pavura la siniestra nota augura! Es desesperado ruego desgarrador y tenaz al rojo elemento ciego cada instante más frenético, cada instante más voraz! En indescriptible pánico el cataclismo volcánico con raudo impulso titánico avanza, la campanada alarido es de terror; sigue el bronce, sigue el bronce con su clamoroso estruendo diciendo cuál crece el peligro horrendo, cuál se inflama la llama, y la Luna como forma de sangriento tabernáculo, alumbra el rojo espectáculo en su fantástico horror.
Page 22
¡Oh, amada! ¡Qué tristezas extrahumanas, qué irreales leyendas de amor relatan! ¡Qué misteriosos dolores, qué sublimes esperanzas, qué mudas renunciaciones expresan aquellos ojos que en las sombras fijan en mí sus miradas! IV ¡Noche oscura, ya Diana entre turbios nubarrones hundió la faz plateada; y tú sola en medio de la avenida funeraria, te deslizas ideal, mística y blanca, te deslizas y te alejas incorpórea cual fantasma; sólo flotan tus miradas, sólo tus ojos perennes, tus ojos de hondas miradas fijos quedan! A través de los espacios y los tiempos marcan, marcan mi sendero, y no me dejan cual me dejó la esperanza.
Page 23
.
Page 24
.
Page 25
.
Page 26
Dijo el cuervo: «¡Nunca más!» «Eh, profeta--dije--o duende, mas profeta al fin, ya seas ave o diablo--ya te envíe la tormenta, ya te veas por los ábregos barrido a esta playa, desolado pero intrépido a este hogar por los males devastado, .
Page 27
.