The Works of Edgar Allan Poe — Volume 1

By Edgar Allan Poe

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When darkness came over the earth, I betook
myself to bed, although it was for many hours afterward broad daylight
all around my immediate situation. The water-clock was punctual in its
duty, and I slept until next morning soundly, with the exception of the
periodical interruption.

"April 4th. Arose in good health and spirits, and was astonished at the
singular change which had taken place in the appearance of the sea.
It had lost, in a great measure, the deep tint of blue it had hitherto
worn, being now of a grayish-white, and of a lustre dazzling to the eye.
The islands were no longer visible; whether they had passed down the
horizon to the southeast, or whether my increasing elevation had left
them out of sight, it is impossible to say. I was inclined, however, to
the latter opinion. The rim of ice to the northward was growing more
and more apparent. Cold by no means so intense. Nothing of importance
occurred, and I passed the day in reading, having taken care to supply
myself with books.

"April 5th. Beheld the singular phenomenon of the sun rising while
nearly the whole visible surface of the earth continued to be involved
in darkness. In time, however, the light spread itself over all, and I
again saw the line of ice to the northward. It was now very distinct,
and appeared of a much darker hue than the waters of the ocean. I was
evidently approaching it, and with great rapidity. Fancied I could
again distinguish a strip of land to the eastward, and one also to the
westward, but could not be certain. Weather moderate. Nothing of any
consequence happened during the day. Went early to bed.

"April 6th. Was surprised at finding the rim of ice at a very moderate
distance, and an immense field of the same material stretching away off
to the horizon in the north. It was evident that if the balloon held its
present course, it would soon arrive above the Frozen Ocean, and I had
now little doubt of ultimately seeing the Pole. During the whole of the
day I continued to near the ice. Toward night the limits of my horizon
very suddenly and materially increased, owing undoubtedly to the
earth's form being that of an oblate spheroid, and my arriving above the
flattened regions in the vicinity of the Arctic circle. When darkness at
length overtook me, I went to bed in great anxiety, fearing to pass over
the object of so much curiosity when I should have no opportunity of
observing it.

"April 7th. Arose early, and, to

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Text Comparison with Cuentos Clásicos del Norte, Primera Serie

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Álcott y Émerson creían con sublime optimismo que el mal se cambia al fin en bien; que existe, según la frase de Émerson, un principio de sacarina en todas las cosas.
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--¿Y me prometéis, por vuestro honor, que una vez satisfecha esta fantasía y resuelto a vuestra satisfacción el asunto del escarabajo, ¡gran Dios! volveréis a casa y seguiréis implícitamente mis consejos como si fuera vuestro médico? --Sí; lo prometo; y ahora partamos inmediatamente porque no hay tiempo que perder.
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Bien; Júpiter recogió el pergamino, envolvió al insecto dentro y me lo pasó.
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Pasados algunos minutos, cuando la vasija estuvo del todo caliente, levanté la hoja y con indecible alegría la encontré marcada en varios puntos con algo que semejaba cifras dispuestas en líneas.
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A pesar de todo, me disponía a permanecer algunas semanas en aquella mansión fatídica.
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Notando todo esto con rapidez, reasumí la narración de Sir Láuncelot que proseguía así: Y habiendo escapado el campeón en esta forma a la furia tremebunda del dragón, y recordando el bronceado escudo y la ruptura del .
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Cierta _intensidad_ de pensamiento, acción o palabras era quizá en ella el resultado, o el indicio por lo menos, de aquella enorme fuerza de voluntad que durante nuestras largas relaciones no encontró oportunidad de demostrar su existencia de manera más palpable.
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Séame permitido decir tan sólo que, en el abandono tan femenino de Ligeia en su amor, ¡ay de mí, tan poco merecido, tan liberalmente ofrendado! comprendí al fin la razón de su ardiente y salvaje anhelo por aquella vida que ahora se le escapaba con tanta rapidez.
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No pude dejar de apercibirme, sin embargo, de que mi mujer temía los fieros impulsos de mi carácter, que me amaba poco, y trataba de esquivarme; pero esto me produjo más bien placer que cualquier otro sentimiento.
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El príncipe había previsto todas las formas de placer.
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Los testigos se dirigieron arriba.
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Todo estaba perfectamente silencioso; no había lamentos ni ruidos de ninguna clase.
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--La policía de París, tan renombrada por su perspicacia, es astuta, pero nada más.
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Uno califica la voz de desapacible más bien que chillona.
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-- A estas palabras cierta vaga e informe concepción de la idea de Dupín revoloteó en mi mente.
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Estaba abierta, y su contenido yacía a un lado en el suelo.
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Todavía conservaba Plutón, sin embargo, ciertas prerrogativas que me impedían maltratarle, como lo hacía sin escrúpulo de ninguna clase con el mono, los conejos y aun el perro, cuando por cariño o por casualidad se atravesaban en mi camino.
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Durante largos meses no pude librarme del fantasma del gato; y en este período se apoderó también de mi espíritu cierto vago sentimiento que se asemejaba al remordimiento aunque en realidad no lo fuera.
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Como soy yo mismo quien os relata esta historia; como veis que llegué a escapar; y como conocéis ahora la forma en que realicé mi salvación; y debéis, por consiguiente, anticiparos todo lo que me falta decir, llevaré mi historia rápidamente a su conclusión.