The Works of Edgar Allan Poe — Volume 1

By Edgar Allan Poe

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being, in which the individual survives the person. While we
read the pages of the 'Fall of the House of Usher,' or of 'Mesmeric
Revelations,' we see in the solemn and stately gloom which invests one,
and in the subtle metaphysical analysis of both, indications of the
idiosyncrasies of what was most remarkable and peculiar in the author's
intellectual nature. But we see here only the better phases of his
nature, only the symbols of his juster action, for his harsh experience
had deprived him of all faith in man or woman. He had made up his mind
upon the numberless complexities of the social world, and the whole
system with him was an imposture. This conviction gave a direction to
his shrewd and naturally unamiable character. Still, though he regarded
society as composed altogether of villains, the sharpness of his
intellect was not of that kind which enabled him to cope with villany,
while it continually caused him by overshots to fail of the success of
honesty. He was in many respects like Francis Vivian in Bulwer's novel
of 'The Caxtons.' Passion, in him, comprehended--many of the worst
emotions which militate against human happiness. You could not
contradict him, but you raised quick choler; you could not speak of
wealth, but his cheek paled with gnawing envy. The astonishing natural
advantages of this poor boy--his beauty, his readiness, the daring
spirit that breathed around him like a fiery atmosphere--had raised his
constitutional self-confidence into an arrogance that turned his
very claims to admiration into prejudices against him. Irascible,
envious--bad enough, but not the worst, for these salient angles were
all varnished over with a cold, repellant cynicism, his passions vented
themselves in sneers. There seemed to him no moral susceptibility; and,
what was more remarkable in a proud nature, little or nothing of the
true point of honor. He had, to a morbid excess, that, desire to rise
which is vulgarly called ambition, but no wish for the esteem or the
love of his species; only the hard wish to succeed-not shine, not
serve--succeed, that he might have the right to despise a world which
galled his self-conceit.

"We have suggested the influence of his aims and vicissitudes upon his
literature. It was more conspicuous in his later than in his
earlier writings. Nearly all that he wrote in the last two or three
years-including much of his best poetry-was in some sense biographical;
in draperies of his imagination, those who had taken the trouble to
trace his steps, could perceive, but slightly concealed, the figure of
himself."

Apropos of the disparaging portion of the above well-written sketch,

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Text Comparison with Cuentos Clásicos del Norte, Primera Serie

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El me dirá.
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Dejadme implorar una vez más vuestro regreso.
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Me despojé del abrigo, acerqué una silla de brazos a los crujientes leños, y me dispuse a esperar pacientemente la llegada de Legrand.
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Bien; en el momento mismo de estrujarlo y arrojarlo al fuego cayeron mis ojos sobre el dibujo que habíais estado contemplando y, ¡juzgad de mi sorpresa cuando advertí, en efecto, la figura de una calavera precisamente en el mismo sitio en que yo creía haber dibujado el escorzo del insecto! Por un instante quedé tan atónito que apenas podía razonar con claridad.
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De allí deduje inmediatamente que era necesario usar un telescopio y que existía determinado punto de vista, _que no admitía variación_, desde el cual debía usarse.
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Pero, apenas hubo transcurrido un breve período, un nuevo acceso, más violento que el primero, la arrojó de nuevo en el lecho del dolor; y de este segundo ataque nunca llegó a recobrarse su constitución, débil en todo tiempo.
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El sonido dejóse oír de nuevo: era un suspiro.
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En muchos palacios, sin embargo, tales piezas forman una serie larga y recta mientras las puertas de dobleces se abren contra los muros a cada lado, de manera que la vista pueda abarcarlas en toda su extensión.
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Mientras pronunciaba aquellas palabras, hubo al principio un ligero movimiento del grupo hacia el intruso que se encontraba al alcance en aquel momento; y quien entonces, con firme.
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Los libros eran su único lujo, y en París se pueden conseguir a poco costo.
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El siguiente día trajo el periódico estos detalles adicionales: LA TRAGEDIA DE LA RUE MORGUE Muchas personas han sido interrogadas con relación a este pavoroso y extraordinario asunto; mas nada se ha traslucido que pueda arrojar alguna luz sobre el misterio.
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Esta habitación estaba llena de lechos viejos, cajas y trastos por el estilo.
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Es simplemente una proposición bastante necia y nada más.
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Comprendí inmediatamente todos los horrores del asesinato.
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Las víctimas estaban sentadas de espaldas a la ventana; y por el tiempo transcurrido entre el acceso de la fiera y los alaridos, se comprende que no notaron su presencia en el primer momento.
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Pero la mano de mi mujer desvió el golpe.
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Era el 10 de agosto de 18--, día que la gente de este lado del mundo jamás olvidará, porque se desató el huracán más formidable que jamás envió el cielo.
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Un cambio singular mostrábase también en el cielo.
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Rememoré que gran cantidad del material flotante regado en la costa de Lofoden había sido absorbido y vuelto a arrojar por el Móskoe-ström.
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Mi pelo, que había sido negro como el ala del cuervo el día anterior, estaba tan blanco como lo veis ahora.