The Works of Edgar Allan Poe — Volume 1

By Edgar Allan Poe

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The fury of the beast, who no doubt bore
still in mind the dreaded whip, was instantly converted into fear.
Conscious of having deserved punishment, it seemed desirous of
concealing its bloody deeds, and skipped about the chamber in an agony
of nervous agitation; throwing down and breaking the furniture as it
moved, and dragging the bed from the bedstead. In conclusion, it seized
first the corpse of the daughter, and thrust it up the chimney, as
it was found; then that of the old lady, which it immediately hurled
through the window headlong.

As the ape approached the casement with its mutilated burden, the sailor
shrank aghast to the rod, and, rather gliding than clambering down it,
hurried at once home--dreading the consequences of the butchery, and
gladly abandoning, in his terror, all solicitude about the fate of the
Ourang-Outang. The words heard by the party upon the staircase were the
Frenchman's exclamations of horror and affright, commingled with the
fiendish jabberings of the brute.

I have scarcely anything to add. The Ourang-Outang must have escaped
from the chamber, by the rod, just before the break of the door. It
must have closed the window as it passed through it. It was subsequently
caught by the owner himself, who obtained for it a very large sum at the
_Jardin des Plantes._ Le Don was instantly released, upon our narration
of the circumstances (with some comments from Dupin) at the bureau of
the Prefect of Police. This functionary, however well disposed to my
friend, could not altogether conceal his chagrin at the turn which
affairs had taken, and was fain to indulge in a sarcasm or two, about
the propriety of every person minding his own business.

"Let him talk," said Dupin, who had not thought it necessary to reply.
"Let him discourse; it will ease his conscience, I am satisfied with
having defeated him in his own castle. Nevertheless, that he failed
in the solution of this mystery, is by no means that matter for wonder
which he supposes it; for, in truth, our friend the Prefect is somewhat
too cunning to be profound. In his wisdom is no _stamen._ It is all head
and no body, like the pictures of the Goddess Laverna,--or, at best, all
head and shoulders, like a codfish. But he is a good creature after all.
I like him especially for one master stroke of cant, by which he has
attained his reputation for ingenuity. I mean the way he has '_de nier
ce qui est, et d'expliquer ce qui n'est pas._'" (*)

(*) Rousseau--Nouvelle Heloise.




THE MYSTERY OF MARIE ROGET.(*1)

A SEQUEL

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Text Comparison with Poemas

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En los Narrows se alcanza a ver la tierra pintoresca y florida, las fortalezas.
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Poe, como un Ariel hecho hombre, diríase que ha pasado su vida bajo el flotante influjo de un extraño misterio.
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Su imaginación y su temperamento nervioso estaban contrapesados por la fuerza de sus músculos.
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Parece que la distinción y dotes físicas deberían ser nativas en todos los portadores de la lira.
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No buscó el lírico americano el apoyo de la oración; no era creyente, o, al menos, su alma estaba alejada del misticismo.
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Los ángeles que en el cielo no se sentían ni la mitad de lo felices que éramos nosotros, nos envidiaban nuestra alegría a ella y a mí.
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He bebido de un agua que apaga toda sed.
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Allá los templos abiertos y las tumbas sin losa bostezan al nivel de las aguas luminosas; pero ni las riquezas que se muestran en los ojos adiamantados de cada ídolo, ni los cadáveres con sus rientes adornos de joyas, quitan a las aguas de su lecho; ninguna ondulación arruga, ¡ay de mí! todo ese vasto desierto de cristal; ninguna ola indica que los vientos puedan existir sobre otros mares lejanos y más felices; ninguna ola, ninguna ola deja suponer que han existido vientos sobre mares menos horrorosamente serenos.
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¡Ella duerme! ¡Oh! puede que su sueño sea tan profundo como durable!; ¡que el cielo la tenga en su santa guardia! ¡Que esta cámara sea transformada en una más melancólica y yo rogaré a Dios que la deje dormir para siempre, los ojos cerrados, mientras que a su alrededor errarán los fantasmas de oscuros velos! Mi amor: ¡ella duerme! ¡Que su sueño eterno pueda ser profundo! ¡Que los gusanos se deslicen dulcemente a su alrededor! ¡Que en el fondo del bosque viejo y sombrío, alguna gran tumba pueda abrirse para ella, alguna gran tumba que haya cerrado otras veces como alas sus negros «panneaux» triunfantes, por encima de los estandartes funerarios bordados con las armas de su ilustre familia;--alguna tumba lejana y aislada contra la portada de la cual ella haya en su infancia lanzado tantas piedras ociosas;--algún sepulcro cuya puerta sonora no le devuelva jamás nuevos ecos, a ella, pobre hija del pecado, que en otro tiempo se estremecía al pensamiento de que fueran los muertos quienes le respondiesen gimiendo! 1845.
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¡Oh Psiquis, tu que me has llegado de esas regiones que son la Tierra Bendita!.
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EL REINO DE LAS HADAS Valles oscuros, torrentes umbríos, bosques nebulosos en los cuales nadie puede descubrir las formas a causa de las lágrimas que gota a gota se lloran de todas partes! Allá, lunas desmesuradas crecen y decrecen, siempre, ahora, siempre, a cada instante de la noche, cambiando siempre de lugar, y bajo el hálito de sus faces pálidas ellas oscurecen el resplandor de las temblorosas estrellas.
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LA ESTRELLA DE LA TARDE Era en el corazón del verano y en medio de la noche.
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1827.
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III Pocas palabras nos dijimos, era como una confidencia íntima y muda; palabras serias, pensamientos graves que la memoria para siempre turban; no recordamos que era el triste octubre, que era la noche (¡noche infausta y única!) no recordamos la región del Auber que tanto conoció mi desventura, ni el bosque fantasmático del Weir, la región espectral de la pavura.
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Dije entonces al momento: «Ya otros antes se han marchado, y la aurora al despuntar, él también se irá volando cual mis sueños han volado.
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Dijo el cuervo: «¡Nunca más!» «Eh, profeta--dije--o duende, mas profeta al fin, ya seas ave o diablo--ya te envíe la tormenta, ya te veas por los ábregos barrido a esta playa, desolado pero intrépido a este hogar por los males devastado, .