The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket Comprising the details of a mutiny and atrocious butchery on board the American brig Grampus, on her way to the South Seas, in the month of June, 1827.

By Edgar Allan Poe

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hopelessness of obtaining credence for all that I
shall tell, yet confidently trusting in time and progressing science to
verify some of the most important and most improbable of my statements.

After much indecision and two or three violent quarrels, it was
determined at last that all the prisoners (with the exception of
Augustus, whom Peters insisted in a jocular manner upon keeping as his
clerk) should be set adrift in one of the smallest whaleboats. The mate
went down into the cabin to see if Captain Barnard was still
living--for, it will be remembered, he was left below when the
mutineers came up. Presently the two made their appearance, the captain
pale as death, but somewhat recovered from the effects of his wound. He
spoke to the men in a voice hardly articulate, entreated them not to
set him adrift, but to return to their duty, and promising to land them
wherever they chose, and to take no steps for bringing them to justice.
He might as well have spoken to the winds. Two of the ruffians seized
him by the arms and hurled him over the brig's side into the boat,
which had been lowered while the mate went below. The four men who were
lying on the deck were then untied and ordered to follow, which they
did without attempting any resistance--Augustus being still left in his
painful position, although he struggled and prayed only for the poor
satisfaction of being permitted to bid his father farewell. A handful
of sea-biscuit and a jug of water were now handed down; but neither
mast, sail, oar, nor compass. The boat was towed astern for a few
minutes, during which the mutineers held another consultation--it was
then finally cut adrift. By this time night had come on--there were
neither moon nor stars visible--and a short and ugly sea was running,
although there was no great deal of wind. The boat was instantly out of
sight, and little hope could be entertained for the unfortunate
sufferers who were in it. This event happened, however, in latitude 35°
30' north, longitude 61° 20' west, and consequently at no very great
distance from the Bermuda Islands. Augustus therefore endeavoured to
console himself with the idea that the boat might either succeed in
reaching the land, or come sufficiently near to be fallen in with by
vessels off the coast.

All sail was now put upon the brig, and she continued her original
course to the southwest--the mutineers being bent upon some piratical
expedition, in which, from all that could be understood, a ship was to
be intercepted on her

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Text Comparison with Cuentos Clásicos del Norte, Primera Serie

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Toy seguro.
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Mis pasos eran seguros y sólo podían conducir a un resultado.
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El hecho es que, sin poder explicarme la razón, sentí el presentimiento irresistible de una gran fortuna en perspectiva.
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final de una frase que naturalmente requiriese un punto o una pausa, inclinaríase más bien a trazar sus caracteres más juntos allí que en cualquiera otra parte.
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Fracasaría si intentara dar idea exacta de la índole de los estudios y trabajos en los que me extraviaba o me conducía.
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Una de las fantásticas creaciones de mi amigo, que no procedía con tan absoluto exclusivismo del espíritu de abstracción, puede describirse siquiera débilmente con palabras.
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El mal que postró a Lady Mádeline en plena madurez de su juventud, dejóla, como sucede en todas las enfermedades de carácter esencialmente cataléptico, la ironía de un débil sonrosado en el seno y en el semblante, y aquella lánguida y misteriosa sonrisa, tan terrible en los dominios de la muerte.
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ligeramente irregular, eran de igual color.
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Y de nuevo me sumergí en las visiones de Ligeia; y otra vez (¿qué puede maravillar el que tiemble mientras escribo?), _otra vez_ llegó a mis oídos un suspiro desde el lecho de ébano.
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Una vez que entraron los cortesanos, se trajeron hornos y pesados martillos y quedaron soldados los cerrojos.
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Tenía un gusto refinado para la combinación de efectos y colores.
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--El frutero fué,--replicó mi amigo,--quien os trajo a la conclusión de que el zapatero remendón no era de altura suficiente para Jerjes _et id genus omne.
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Cuando se abrió la puerta, apareció Mademoiselle L.
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Mi amigo continuó: --Observaréis,--dijo,--que he tratado el asunto desde la manera de salida hasta la de acceso.
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Queda muy poco que añadir.
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¿Quién no se ha sorprendido cien veces cometiendo alguna acción vil y torpe por la sola razón de que _no debería_ hacerlo? ¿No existe acaso en nosotros, cierta perpetua inclinación a violar la _Ley_, contra todo el torrente de nuestro buen criterio, y sólo porque comprendemos que tiene razón de ser? El espíritu de perversidad, decía, vino a poner el colmo a mi depravación.
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Era el 10 de agosto de 18--, día que la gente de este lado del mundo jamás olvidará, porque se desató el huracán más formidable que jamás envió el cielo.
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me explicó también, aun cuando después haya olvidado la explicación, cómo lo que yo observé era verdaderamente la consecuencia natural de la forma de los fragmentos flotantes; y me mostró cómo sucedía que un cilindro arrastrado en un vórtice ofrece más resistencia para la succión y es absorbido con mayor dificultad que otro cuerpo de igual volumen y de cualquiera otra forma.