The Complete Poetical Works of Edgar Allan Poe Including Essays on Poetry

By Edgar Allan Poe

Page 151

since elapsed, and whose conclusion brings up
together once more, tortured our slumbering senses with no impatience
of duration, yet my Monos, it was a century still.


'Monos'.

Say, rather, a point in the vague infinity. Unquestionably, it was in
the Earth's dotage that I died. Wearied at heart with anxieties which
had their origin in the general turmoil and decay, I succumbed to the
fierce fever. After some few days of pain, and many of dreamy delirium
replete with ecstasy, the manifestations of which you mistook for
pain, while I longed but was impotent to undeceive you--after some
days there came upon me, as you have said, a breathless and motionless
torpor; and this was termed _Death_ by those who stood around me.

Words are vague things. My condition did not deprive me of sentience.
It appeared to me not greatly dissimilar to the extreme quiescence of
him, who, having slumbered long and profoundly, lying motionless and
fully prostrate in a mid-summer noon, begins to steal slowly back into
consciousness, through the mere sufficiency of his sleep, and without
being awakened by external disturbances.

I breathed no longer. The pulses were still. The heart had ceased to
beat. Volition had not departed, but was powerless. The senses were
unusually active, although eccentrically so--assuming often each
other's functions at random. The taste and the smell were inextricably
confounded, and became one sentiment, abnormal and intense. The
rose-water with which your tenderness had moistened my lips to the
last, affected me with sweet fancies of flowers--fantastic flowers,
far more lovely than any of the old Earth, but whose prototypes we
have here blooming around us. The eye-lids, transparent and bloodless,
offered no complete impediment to vision. As volition was in abeyance,
the balls could not roll in their sockets--but all objects within the
range of the visual hemisphere were seen with more or less
distinctness; the rays which fell upon the external retina, or into
the corner of the eye, producing a more vivid effect than those which
struck the front or interior surface. Yet, in the former instance,
this effect was so far anomalous that I appreciated it only as
_sound_--sound sweet or discordant as the matters presenting

Last Page Next Page

Text Comparison with Poemas

Page 1
Allí están entre todas, brillantes sobre las listas de la bandera, las que iluminan el vuelo del águila de América, de esta tu América formidable, de ojos azules.
Page 3
Frente al balcón, vestido de rosas blancas, por donde en el Paraíso asoma tu faz de generosos y profundos ojos, pasan tus hermanas y te saludan con una sonrisa, en la maravilla de tu virtud, ¡oh, mi ángel consolador; oh, mi esposa! La primera que pasa es Irene, la dama brillante de palidez extraña, venida de allá, de los marea lejanos; la segunda es Eulalia, la dulce Eulalia, de cabellos de oro y ojos de violeta, que dirige al Cielo su mirada; la tercera es Leonora, llamada así por los ángeles, joven y radiosa en el Edén distante; la otra es Francés, la amada que calma las penas con su recuerdo; la otra es Ulalume, cuya sombra yerra en la nebulosa región de Weir, cerca del sombrío lago de Auber; la otra Helen, la que fué vista por la primera vez a la luz de perla de la Luna; la otra Annie, la de los ósculos y las caricias y oraciones por el adorado; la otra Annabel Lee, que amó con un amor envidia de los serafines del Cielo; la otra Isabel, la de los amantes coloquios en la claridad lunar; Ligeia, en fin, meditabunda, envuelta en un velo de extraterrestre esplendor.
Page 4
Desde su muerte acá, no hay año casi en que, ya en el libro o en la revista, no se ocupen del excelso poeta americano, críticos, ensayistas y poetas.
Page 6
».
Page 7
Desde niño quedó huérfano y le recogió un hombre que jamás podría conocer el valor intelectual de su hijo adoptivo.
Page 8
Su necesidad de análisis, la condición algebraica de su fantasía, hácele producir tristísimos efectos cuando nos arrastra al borde de lo desconocido.
Page 9
.
Page 10
Mi madre, mi propia madre, que murió en buena hora, no era sino mi madre.
Page 11
Y así reposo tan tranquilamente en mi lecho--conociendo su amor--que me creéis muerto.
Page 12
Pero, he ahí que un estremecimiento agita el aire.
Page 13
¡Ella duerme! ¡Oh! puede que su sueño sea tan profundo como durable!; ¡que el cielo la tenga en su santa guardia! ¡Que esta cámara sea transformada en una más melancólica y yo rogaré a Dios que la deje dormir para siempre, los ojos cerrados, mientras que a su alrededor errarán los fantasmas de oscuros velos! Mi amor: ¡ella duerme! ¡Que su sueño eterno pueda ser profundo! ¡Que los gusanos se deslicen dulcemente a su alrededor! ¡Que en el fondo del bosque viejo y sombrío, alguna gran tumba pueda abrirse para ella, alguna gran tumba que haya cerrado otras veces como alas sus negros «panneaux» triunfantes, por encima de los estandartes funerarios bordados con las armas de su ilustre familia;--alguna tumba lejana y aislada contra la portada de la cual ella haya en su infancia lanzado tantas piedras ociosas;--algún sepulcro cuya puerta sonora no le devuelva jamás nuevos ecos, a ella, pobre hija del pecado, que en otro tiempo se estremecía al pensamiento de que fueran los muertos quienes le respondiesen gimiendo! 1845.
Page 15
.
Page 17
Quédate silenciosamente en esa soledad que no es abandono,--porque los espíritus de los muertos que existieron antes que tú en la vida, te alcanzarán y te rodearán en la muerte,--y la sombra proyectada sobre tu cara obedecerá a su voluntad; por lo tanto, permanece tranquilo.
Page 18
Pero cuando la noche tendía su sudario sobre ese lugar como sobre todas las cosas, y se agregaba el místico viento murmurando su melodía, entonces, ¡oh, entonces se despertaba siempre en mí el terror por ese lago solitario! Y sin embargo ese terror no era miedo, sino una turbación deliciosa, un sentimiento que ninguna mina de piedras preciosas podría inspirarme o convidarme a definir, ni el amor mismo, aunque ese amor fuera el tuyo.
Page 20
como un suave reproche desgrana en la calma noche las perlas de su delicia.
Page 22
.
Page 23
dos estrellas cándidas, cual fijas estrellas dobles en el Cielo apareadas! En la noche solitaria purifican con sus rayos y mi corazón abrasan y me prosterno ante ellos con adoración extática; y en el día no se ocultan cual se ocultó mi esperanza; por todas partes me siguen mirándome fijamente en mi espíritu clavadas.
Page 25
» Dijo el cuervo:»¡Nunca más!» Por respuesta tan abrupta como justa sorprendido, «no hay ya duda alguna--dije--lo que dice es aprendido; aprendido de algún amo desdichoso a quien la suerte persiguiera sin cesar, persiguiera hasta.
Page 26
la muerte, hasta el punto de, en su duelo, sus canciones terminar, y el clamor de la esperanza con el triste ritornelo de jamás, ¡y nunca más!» Mas el cuervo, provocando mi alma triste a la sonrisa mi sillón rodé hasta el frente al ave, al busto, a la cornisa; luego, hundiéndome en la seda, fantasía y fantasía dime entonces a juntar, por saber qué pretendía aquel pájaro ominoso de un pasado inmemorial, aquel hosco, torvo, infausto, cuervo lúgubre y odioso al graznar: «¡Nunca jamás!» Quedé aquesto, investigando frente al cuervo en honda calma, cuyos ojos encendidos me abrasaban pecho y alma.
Page 27
De mi umbral tu forma aleja.