The Complete Poetical Works of Edgar Allan Poe Including Essays on Poetry

By Edgar Allan Poe

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truly!--"_Que tout notre raisonnement se reduit a ceder au
sentiment;_" and it is not impossible that the sentiment of the
natural, had time permitted it, would have regained its old ascendency
over the harsh mathematical reason of the schools. But this thing was
not to be. Prematurely induced by intemperance of knowledge, the old
age of the world drew near. This the mass of mankind saw not, or,
living lustily although unhappily, affected not to see. But, for
myself, the Earth's records had taught me to look for widest ruin as
the price of highest civilization. I had imbibed a prescience of our
Fate from comparison of China the simple and enduring, with Assyria
the architect, with Egypt the astrologer, with Nubia, more crafty than
either, the turbulent mother of all Arts. In the history of these
regions I met with a ray from the Future. The individual
artificialities of the three latter were local diseases of the Earth,
and in their individual overthrows we had seen local remedies applied;
but for the infected world at large I could anticipate no regeneration
save in death. That man, as a race, should not become extinct, I saw
that he must be "_born again._"

And now it was, fairest and dearest, that we wrapped our spirits,
daily, in dreams. Now it was that, in twilight, we discoursed of the
days to come, when the Art-scarred surface of the Earth, having
undergone that purification which alone could efface its rectangular
obscenities, should clothe itself anew in the verdure and the
mountain-slopes and the smiling waters of Paradise, and be rendered at
length a fit dwelling-place for man:--for man the Death-purged--for
man to whose now exalted intellect there should be poison in knowledge
no more--for the redeemed, regenerated, blissful, and now immortal,
but still for the _material_, man.


'Una'.

Well do I remember these conversations, dear Monos; but the epoch of
the fiery overthrow was not so near at hand as we believed, and as the
corruption you indicate did surely warrant us in believing. Men lived;
and died individually. You yourself sickened, and passed into the
grave; and thither your constant Una speedily followed you. And though
the century which has

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Text Comparison with Poemas

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Long Island desarrollaba la inmensa cinta de sus costas, y Staten Island, como en el marco de una viñeta, se presentaba en su hermosura, tentando al lápiz, ya que no, por falta de sol, a la máquina fotográfica.
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», dice Groussac; «esos feroces calibanes.
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En medio de los martirios de la vida, me refrescas y alientas con el aire de tus alas, porque si partiste en tu forma humana al viaje sin retorno, siento la venida de tu sér inmortal, cuando las fuerzas me faltan o cuando el dolor tiende hacia mí el negro arco.
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Whitman.
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Más tarde dirá de él una buena señora: «Era un muchacho bonito.
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¿Apolo, el crinado numen lírico, no es el prototipo de la belleza viril? Mas no todos sus hijos nacen con dote tan espléndido.
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_ POEMAS TRADUCCIÓN DE ALBERTO LASPLACES ANNABEL LEE Hace ya bastantes años, en un reino más allá de la mar vivía una niña que podéis conocer con el nombre de Annabel Lee.
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LA DURMIENTE En el mes de Junio, a media noche me encuentro bajo la mística luna.
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Pero habló.
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1831.
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.
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LOS ESPÍRITUS DE LOS MUERTOS Tu alma se encontrará sola, cautiva de los negros pensamientos de la gris piedra tumbal; ninguna persona te inquietará en tus horas de recogimiento.
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LA ESTRELLA DE LA TARDE Era en el corazón del verano y en medio de la noche.
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EL DÍA MÁS FELIZ El día más feliz, la hora más dichosa, los ha conocido mi corazón agotado y marchito; pero siento que ha desaparecido ya mi más alta esperanza de orgullo y de poderío.
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Son las áureas notas una fuente de ledo murmullo o el enamorado arrullo de la tórtola: la Luna en la dormida laguna vierte miradas de plata, y en el éter y en las linfas palpita la serenata.
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VIII Tranquilicé a mi Psiquis, y besándola, de su mente aparté las inquietudes y sus zozobras disipé profundas, y convencerla que siguiera pude.
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De repente todo cambia.
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¡Misteriosas y lejanas me persiguen tus miradas como dos estrellas fijas, como dos estrellas tristes, como dos estrellas blancas! DREAMLAND I En una senda abandonada y triste que recorren tan sólo ángeles malos, una extraña Deidad la negra Noche ha erigido su trono solitario; allí llegué una vez; crucé atrevido de Thule ignota los contornos vagos y al Reino entré que extiende sus confines fuera del Tiempo y fuera del Espacio.
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y llana de este caso raro y serio y el enigma averiguar.
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la muerte, hasta el punto de, en su duelo, sus canciones terminar, y el clamor de la esperanza con el triste ritornelo de jamás, ¡y nunca más!» Mas el cuervo, provocando mi alma triste a la sonrisa mi sillón rodé hasta el frente al ave, al busto, a la cornisa; luego, hundiéndome en la seda, fantasía y fantasía dime entonces a juntar, por saber qué pretendía aquel pájaro ominoso de un pasado inmemorial, aquel hosco, torvo, infausto, cuervo lúgubre y odioso al graznar: «¡Nunca jamás!» Quedé aquesto, investigando frente al cuervo en honda calma, cuyos ojos encendidos me abrasaban pecho y alma.