Poemas

By Edgar Allan Poe

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Después de todo,
ese sér trágico, de historia tan extraña y romancesca, dio su primer
vagido entre las coronas marchitas de una comedianta, la cual le dio
vida bajo el imperio del más ardiente amor. La pobre artista había
quedado huérfana desde muy tierna edad. Amaba el teatro, era inteligente
y bella, y de esa dulce gracia nació el pálido y melancólico visionario
que dio al arte un mundo nuevo.

Poe nació con el envidiable dón de la belleza corporal. De todos los
retratos que he visto suyos, ninguno da idea de aquella especial
hermosura que en descripciones han dejado muchas de las personas que le
conocieron. No hay duda que en toda la iconografía poeana, el retrato
que debe representarle mejor es el que sirvió a Mr. Clarke para publicar
un grabado que copiaba al poeta en el tiempo en que éste trabajaba en la
empresa de aquel caballero. El mismo Clarke protestó contra los falsos
retratos de Poe, que después de su muerte publicaron. Si no tanto como
los que calumniaron su hermosa alma poética, los que desfiguran la
belleza de su rostro son dignos de la más justa censura. De todos los
retratos que han llegado a mis manos, los que más me han llamado la
atención son el de Chiffart, publicado en la edición ilustrada de
Quantin, de los _Cuentos extraordinarios_, y el grabado por R. Loncup,
para la traducción del libro de Ingram por Mayer. En ambos, Poe ha
llegado ya a la edad madura. No es, por cierto, aquel gallardo jovencito
sensitivo que al conocer a Elena Stannard, quedó trémulo y sin voz como
el Dante de la _Vita Nuova_....

Es el hombre que ha sufrido ya, que conoce por sus propias desgarradas
carnes cómo hieren las asperezas de la vida. En el primero, el artista
parece haber querido hacer una cabeza simbólica. En los ojos, casi
ornitomorfos, en el aire, en la expresión trágica del rostro, Chiffart
ha intentado pintar al autor del _Cuervo_, al visionario, al _unhappy
Master_, más que al hombre. En el segundo hay más realidad: esa mirada
triste, de tristeza contagiosa, esa boca apretada, ese vago gesto de
dolor y esa frente ancha y magnífica en donde se entronizó la palidez
fatal del sufrimiento, pintan al desgraciado en sus días de mayor
infortunio, quizá en los que precedieron a su muerte. Los otros
retratos, como el de Halpin para la edición de Amstrong, nos dan ya
tipos de lechuguinos de la época, ya caras que nada tienen que ver con
la cabeza bella e inteligente de que habla Clark. Nada más cierto que la
observación de

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Text Comparison with The Masque of the Red Death

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They resolved to leave means neither of ingress nor egress to the sudden impulses of despair or of frenzy from within.
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The second chamber was purple in its ornaments and tapestries, and here the panes were purple.
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He had a fine eye for colours and effects.
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And thus too, it happened, perhaps, that before the last echoes of the last chime had utterly sunk into silence, there were many individuals in the crowd who had found leisure to become aware of the presence of a masked figure which had arrested the attention of no single individual before.
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His vesture was dabbled in _blood_--and his broad brow, with all the features of the face, was besprinkled with the scarlet horror.
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And Darkness and Decay and the Red Death held illimitable dominion over all.