Poemas

By Edgar Allan Poe

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todo lo maravilloso que nos circunda, ni
todos los misterios que moran en nosotros,--ni
todos los recuerdos que se prenden en nuestros
flancos como un vestido, envolviéndonos
con un manto que es más que la gloria!

1833.




EL GUSANO VENCEDOR



¡Ved!; es noche de gala en estos últimos
años solitarios. Una multitud de ángeles alados,
adornados con velos y anegados en lágrimas,
se halla reunida en un teatro para contemplar
un drama de esperanzas y de temores mientras
la orquesta suspira por intervalos la música de
las esferas.

Actores creados a la imagen del Altísimo,
murmuran en voz baja y saltan de un lado al
otro; pobres fantoches que van y vienen a órdenes
de vastas creaturas informes que cambian
la decoración a su capricho, sacudiendo con sus
alas de cóndor a la invisible desgracia.

Este drama abigarrado--estad seguro que
no será olvidado,--con su fantasma perseguido
siempre por una muchedumbre que no puede
atraparlo, en un círculo que gira siempre sobre
sí mismo y vuelve sin cesar al mismo punto;
ese drama en el cual forman el alma de la intriga
mucha locura y todavía más pecado y horror!....

Pero ved, a través de la bulla de los actores
como una forma rampante hace su entrada!
Una cosa roja, color sanguinolento viene retorciéndose
de la parte solitaria de la escena.
¡Cómo se retuerce! Con mortales angustias
los actores constituyen su presa, y los ángeles
sollozan viendo esas mandibulas de gusano
teñirse en sangre humana.

Todas las luces se apagan, todas, todas.
Sobre cada forma todavía tiritante, el telón,
como un paño mortuorio, desciende con un ruido
de tempestad. Y los ángeles, todos pálidos
y macilentos se levantan y cubriéndose afirman
que ese drama es una tragedia que se
llama «El Hombre» de la cual el héroe es el
Gusano Vencedor....!

1838.




A ELENA



Elena, tu belleza es para mí como esas barcas
niceanas de otro tiempo que sobre una mar
profunda llevaban dulcemente al viajero, cansado,
hacia su ribera natal.

Largo tiempo habituado a errar sobre mares
desesperados, tu cabellera de jacinto, tu clásico
perfil, tus cantos de náyade me han transportado
al corazón de aquella gloria que fué la
Grecia, de aquella grandeza que fué Roma.

¡Oh! allá abajo, en la espléndida abertura
de esa ventana, como eres parecida a una estatua,
de pie, tu lámpara de ágata en la mano.
¡Oh Psiquis, tu que me has llegado de esas regiones
que son la Tierra Bendita!....

1831.




A LA CIENCIA

_Soneto_



¡Oh Ciencia! tu eres la verdadera hija del
viejo tiempo, tu, cuya mirada indiscreta transforma
todas las cosas! ¿Por qué haces tu presa
del corazón del poeta, oh buitre, cuyas alas son
las sombrías realidades? ¿Cómo podría él
amarte? Como te creería sabia si no has
querido dejarlo vagar en sus ensueños en busca
de tesoros en

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Text Comparison with The Cask of Amontillado

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It was about dusk, one evening during the supreme madness of the carnival season, that I encountered my friend.
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" "Amontillado!" "As you are engaged, I am on my way to Luchesi.
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"I drink," he said, "to the buried that repose around us.
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We continued our route in search of the Amontillado.
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A succession of loud and shrill screams, bursting suddenly from the throat of the chained form, seemed to thrust me violently back.
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_In pace requiescat!_.