Poemas

By Edgar Allan Poe

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halo de oro, y
dulcemente, filtrando por la cumbre tranquila
de la montaña, resbala perezosa y armoniosamente
por el valle universal. El romero se
adormece sobre la tumba, el lis se inclina hacia
la onda. Envolviéndose en la bruma se
hunde en el reposo. Ved, como parecido al
Leteo, el lago parece adormecerse a sabiendas
y por nada del mundo quisiera despertar.
Toda belleza duerme. Y ved donde reposa--su
ventana abierta a los cielos,--Irene, con sus
destinos.

¡Oh brillante princesa! ¿por qué dejar esa
ventana abierta a la noche? Los espíritus juguetones,
desde lo alto de los árboles se filtran
a través de la persiana. Los seres incorpóreos,
turba de magos, revolotean a través de la cámara
y hacen flotar las cortinas del dosel, tan
fantásticamente, tan tímidamente, por encima
de tu párpado cerrado y franjeado,--bajo el cual
se esconde tu alma adormecida--que sobre
el piso, al pie del muro, sus sombras se levantan
y descienden como una ronda de fantasmas.

Querida niña, ¿no tienes miedo? ¿Por qué,
y con qué sueñas? Has venido, ciertamente, de
mares muy lejanos; ¿no eres una maravilla para
los árboles de ese jardín? Extraña es tu palidez,
extraño tu vestido, extraña sobre todo, la
longitud de tus cabellos, y todo este silencio
solemne.

¡Ella duerme! ¡Oh! puede que su sueño sea
tan profundo como durable!; ¡que el cielo la
tenga en su santa guardia! ¡Que esta cámara
sea transformada en una más melancólica y yo
rogaré a Dios que la deje dormir para siempre,
los ojos cerrados, mientras que a su alrededor
errarán los fantasmas de oscuros velos!

Mi amor: ¡ella duerme! ¡Que su sueño eterno
pueda ser profundo! ¡Que los gusanos se deslicen
dulcemente a su alrededor! ¡Que en el fondo
del bosque viejo y sombrío, alguna gran
tumba pueda abrirse para ella, alguna gran
tumba que haya cerrado otras veces como alas
sus negros «panneaux» triunfantes, por encima
de los estandartes funerarios bordados con
las armas de su ilustre familia;--alguna tumba
lejana y aislada contra la portada de la cual
ella haya en su infancia lanzado tantas piedras
ociosas;--algún sepulcro cuya puerta sonora
no le devuelva jamás nuevos ecos, a ella, pobre
hija del pecado, que en otro tiempo se estremecía
al pensamiento de que fueran los muertos
quienes le respondiesen gimiendo!

1845.




BALADA NUPCIAL



El anillo está en mi dedo y la corona sobre
mi frente; he aquí que poseo rasos y joyas en
abundancia, y en el presente instante soy feliz.

Y mi Señor me ama bien; pero la primera vez
que pronunció su voto sentí estremecerse mi
pecho, porque sus palabras sonaron como un
toque de agonía y su voz se parecía a la de aquel
que cayó durante la batalla en el fondo del valle,
y que es dichoso ahora.

Pero habló

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Text Comparison with La Murdoj de Kadavrejo-Strato

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net KLASIKAJ USONAJ NOVELOJ EDGAR ALLAN POE (1809-1849) LA MURDOJ DE KADAVREJO-STRATO Esperantigis EDWIN GROBE 1998 Eldonejo-Arizona-Stelo 1620 North Sunset Drive Tempe, Arizona 85281-1550 Usono Edgar Allan Poe "LA MURDOJ DE KADAVREJO-STRATO" Unua Eldono, Auxgusto, 1998 .
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Povas esti ke la plej bona sxakludanto de la tuta Kristanlandaro estas nur la plej bona sxakludanto.
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Tiun opinion mi malkasxe sciigis al li.
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Subite Dupino interrompis la silenton per cxi-tiuj vortoj.
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La entrepreno ofte plenas je intereso.
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tro strecxis maleolon, ekestigis gxenitan aux pauxtan mienon, murmuretis kelkajn vortojn, turnigxis por rigardi la amason, tiam antauxeniris silente.
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Pri S-rino Lespanajo neniaj spuroj vidigxis cxi-tie.
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La paro estigis ege izolitan vivadon, lauxraporte disponis monon.
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de la malantauxa domflanko estis cxiam fermitaj, krom tiuj de la granda malantauxcxambro de la kvara etagxo.
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Sonis kiel vocxo de Germano.
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Ni mem iru kaj kontrolu proprokule la murdejon.
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Lia nuna humoro instigis lin malkonsenti konversacii pri la murdoj antaux cxirkaux tagmezo de la sekvinta tago.
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Nek Azianoj nek Afrikanoj multnombrigxas en Parizo.
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_Lauxnecese_ la murdintoj forfugxis pere de la alia fenestro.
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Nun mi zorge remetis tiun kapajxon en la nocxon el kiu mi antauxe gxin eltiris kaj la simileco al perfekta najlo estis nepra--la fendo ne videblis.
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Mi spertis la senton situadi, sen komprenpovo, sur la rando de ekkomprenado.
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" "Se nun, krom cxiuj tiuj konsiderindajxoj, vi ankaux primeditis gxustavalore la strangan malbonordon de la cxambro, ni nun sukcesis apudigi la jenajn temojn: surprizegan facilmovecon, preterhoman fortikon, brutalan ferocon, senmotivan bucxadon, _groteskon_ neprege fremdan al la tuta homaro pro ties hororo, kaj vocxon fremdatonan al la oreloj de viroj de multaj landoj kaj tute malplenan je cxiu klara aux komprenebla silabado.
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Jen tamen eta rubandero kiu, laux ties formo kaj grasa aspekto, funkciis por kunligi la hararon en unu el tiuj longaj plektajxoj kiun tiom sxatas maristoj.
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Kompreneble, vi pretas identigi la posedajxon, cxu ne?" "Kompreneble, sinjoro.
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"Li parolu," diris Dupino, opiniante ke ne necesas respondi.