Derniers Contes

By Edgar Allan Poe

Page 63

pied a craindre
quelque part, ni ame a damner.

Je faisais de l'argent dans cette affaire, lorsque, un jour de malheur,
je me laissai aller a me perdre dans l'_Eclaboussure-du-chien_--quelque
chose d'analogue, mais bien moins respectable comme profession. Je
m'etais poste dans un endroit excellent, un endroit central, et j'avais
un cirage et des brosses premiere qualite. Mon petit chien etait tout
engraisse, et parfaitement degourdi. Il avait ete longtemps dans le
commerce, et, je puis le dire, il le connaissait a fond. Voici quel
etait notre procede ordinaire: Pompey, apres s'etre bien roule dans
la boue, s'asseyait sur son derriere a la porte d'une boutique, et
attendait qu'il vint un dandy en bottes eblouissantes. Alors il allait
a sa rencontre, et se frottait une ou deux fois a ses Wellingtons. Sur
quoi le dandy jurait par tous les diables, et cherchait des yeux un
cire-bottes. J'etais la, bien en vue, avec mon cirage et mes brosses.
C'etait l'affaire d'une minute, et j'empochais un sixpence. Cela alla
assez bien pendant quelque temps--de fait, je n'etais pas cupide, mais
mon chien l'etait. Je lui cedais le tiers de mes profits, mais il voulut
avoir la moitie. Je ne pus m'y resoudre--nous nous querellames et nous
separames.

Je m'essayai ensuite pendant quelque temps a _moudre de l'orgue_, et je
puis dire que j'y reussis assez bien. C'est un genre d'affaires fort
simple, qui va de soi, et ne demande pas des aptitudes speciales. Vous
prenez un moulin a musique a un seul air, et vous l'arrangez de maniere
a ouvrir le mouvement d'horlogerie, et vous lui donnez trois ou quatre
bons coups de marteau. Vous ne pouvez vous imaginer combien cette
operation ameliore l'harmonie et l'effet de l'instrument. Cela fait,
vous n'avez qu'a marcher devant vous avec le moulin sur votre dos,
jusqu'a ce que vous aperceviez une enseigne de tanneur dans la rue, et
quelqu'un qui frappe habille de peau de daim. Alors vous vous arretez,
avec la mine d'un homme decide a rester la et a moudre jusqu'au jour du
jugement dernier. Bientot une fenetre s'ouvre, et quelqu'un vous jette
un sixpence en vous priant de vous taire et de vous en aller, etc ...
Je sais que quelques mouleurs[57] d'orgue ont reellement consenti a
deguerpir pour cette somme, mais pour moi, je trouvais que la mise de
fonds etait trop importante pour me permettre de m'en aller a moins d'un
shilling.

Je m'adonnai assez longtemps a cette occupation; mais elle ne me
satisfit pas completement, et finalement je l'abandonnai. La verite est
que je travaillais avec un grand desavantage: je n'avais pas d'ane--et
les rues en Amerique sont si

Last Page Next Page

Text Comparison with Cuentos Clásicos del Norte, Primera Serie

Page 7
El álgebra puede proponer la misma cuestión sin levantar protestas en el realista; la substitución de un signo por la manzana hace desaparecer la dificultad.
Page 15
--¡El amontillado!--profirió mi amigo, sin recobrarse aún de su estupor.
Page 30
Entonces mi amigo, en cuya locura veía yo ahora o imaginaba ver ciertas indicaciones de método, movió la estaca que marcaba el sitio donde cayó el escarabajo tres pulgadas al oeste de su primera posición.
Page 49
Tal es, como lo sabía hace mucho tiempo, la ley paradójica de todos los sentimientos que tienen por base el terror.
Page 59
Su aspecto me aterró; pero todo era preferible a la soledad que había soportado largas horas y llegué hasta felicitarme de su presencia como un alivio.
Page 60
En realidad, a juzgar por el aire extravagante de ansiosa atención con que escuchaba o aparentaba escuchar la fraseología del cuento, podía congratularme por el éxito de mi plan.
Page 64
Era de alta estatura, algo cenceña y casi flaca en sus últimos días.
Page 65
Tenían la misma frescura de superficie, idéntica tendencia aquilina apenas perceptible, las mismas ventanillas de curva armoniosa que dicen de la elevación del espíritu.
Page 74
había dominado su naturaleza hasta el punto de que era imposible combatirlo con medios humanos, observé también una exacerbación análoga en la irritación nerviosa de su temperamento, y en su excitabilidad por causas triviales de temor.
Page 79
La séptima habitación estaba severamente revestida de tapicerías de terciopelo negro que cubrían el techo y caían a lo largo de los muros en pesados pliegues sobre una alfombra de igual color e idéntico tejido.
Page 89
-- Recordé entonces que, en efecto, un frutero que llevaba en la cabeza un cesto de manzanas casi me arroja a tierra por casualidad cuando pasamos de la rue C---- a la gran avenida en que entonces nos hallábamos; pero no podía imaginar lo que esto tenía que ver con Chantilly.
Page 91
Cuando el grupo llegó al segundo descanso de la escalera, había cesado el ruido y todo estaba perfectamente tranquilo.
Page 93
Nunca había visto a nadie atravesar la puerta, salvo la anciana y su hija, un mandadero una o dos veces, y un médico unas ocho o diez veces.
Page 94
Los alaridos continuaron hasta que se abrió la puerta y luego cesaron repentinamente.
Page 98
Los huesos de la pierna y el brazo derecho estaban cual más cual menos destrozados.
Page 100
Y la verdad no se halla siempre en el pozo.
Page 104
Volvamos a las chimeneas.
Page 108
Tenemos aquí una mujer estrangulada por la fuerza de las manos y encajada cabeza abajo en una chimenea.
Page 115
Al aproximarse el orangután con su mutilada carga, el marinero se lanzó despavorido al pararrayos, y precipitándose más que deslizándose hasta el suelo se apresuró a regresar a su domicilio, temiendo las consecuencias de aquella carnicería, y prescindiendo con satisfacción, en medio de su terror, de toda preocupación por la suerte del animal.
Page 137
las nubes que antes he descrito, bañaban en un torrente de gloria dorada los negros muros yendo a perderse entre las más remotas profundidades del abismo.