Derniers Contes

By Edgar Allan Poe

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et de
brique: son sang, comme celui du cheval, (avec qui du reste elle avait
beaucoup de rapport) etait de l'eau bouillante, et comme lui elle ne
mangeait que du bois ou des pierres noires. Cette poule produisait
souvent une centaine de petits poulets dans un jour, et ceux-ci apres
leur naissance restaient plusieurs semaines dans l'estomac de leur
mere[23]."

"Inepte!" dit le roi.

"Un des plus grands magiciens de cette nation inventa un homme compose
de cuivre, de bois et de cuir, et le doua d'un genie tel qu'il aurait
battu aux echecs toute la race humaine a l'exception du grand calife
Haroun Al-Raschid[24]. Un autre construisit (avec les memes materiaux)
une creature capable de faire rougir de honte le genie meme de celui
qui l'avait inventee; elle etait douee d'une telle puissance de
raisonnement, qu'en une seconde elle executait des calculs, qui auraient
demande les efforts combines de cinquante mille hommes de chair et d'os
pendant une annee[25]. Un autre plus prodigieux encore s'etait fabrique
une creature qui n'etait ni homme ni bete, mais qui avait une cervelle
de plomb melee d'une matiere noire comme de la poix, et des doigts
dont elle se servait avec une si grande rapidite et une si incroyable
dexterite qu'elle aurait pu sans peine ecrire douze cents copies du
Coran en une heure; et cela avec une si exacte precision, qu'on n'aurait
pu trouver entre toutes ces copies une difference de l'epaisseur du plus
fin cheveu. Cette creature jouissait d'une force prodigieuse, au point
d'elever ou de renverser de son souffle les plus puissants empires; mais
ses forces s'exercaient egalement pour le mal comme pour le bien."

"Ridicule!" dit le roi.

"Parmi ces necromanciens, il y en avait un qui avait dans ses veines le
sang des salamandres; il ne se faisait aucun scrupule de s'asseoir et de
fumer son chibouc dans un four tout rouge en attendant que son diner
y fut parfaitement cuit[26]. Un autre avait la faculte de changer
les metaux vulgaires en or, sans meme les surveiller pendant
l'operation[27]. Un autre etait doue d'une telle delicatesse du toucher,
qu'il avait fait un fil de metal si fin qu'il etait invisible[28]. Un
autre avait une telle rapidite de perception qu'il pouvait compter les
mouvements distincts d'un corps elastique vibrant avec la vitesse de
neuf cents millions de vibrations en une seconde[29]."

"Absurde!" dit le roi.

"Un autre de ces magiciens, au moyen d'un fluide que personne n'a jamais
vu, pouvait faire brandir les bras a ses amis, leur faire donner des
coups de pied, les faire lutter, ou danser a sa volonte[30]. Un autre
avait donne a sa voix une

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Text Comparison with Poemas

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Long Island desarrollaba la inmensa cinta de sus costas, y Staten Island, como en el marco de una viñeta, se presentaba en su hermosura, tentando al lápiz, ya que no, por falta de sol, a la máquina fotográfica.
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El edificio Produce Exchange, entre sus muros de hierro y granito, reúne tantas almas cuantas hacen un pueblo.
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El vendedor de periódicos, rosado y risueño, salta como un gorrión, de tranvía en tranvía, y grita al pasajero _¡intanrsooonwoood!_, lo que quiere decir, si gustáis comprar cualquiera de esos tres diarios, el _Evening Telegram_, _el Sun_ o el _World_.
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De un país de cálculo brota imaginación tan estupenda.
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El mismo Clarke protestó contra los falsos retratos de Poe, que después de su muerte publicaron.
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Su expresión habitual era soñadora y triste: algunas veces tenía un modo de dirigir una mirada ligera, de soslayo, sobre alguna persona que no le observaba a él, y, con una mirada tranquila y fija, parecía que mentalmente estaba midiendo el calibre de la persona que estaba ajena de ello.
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«Hasta su misterio es matemático para su propio espíritu».
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Las lamentaciones y los gemidos, los suspiros y las lágrimas son apaciguadas entre tanto por esta horrible palpitación de mi corazón; ¡ah, esta horrible palpitación! La incomodidad,--el disgusto--el cruel sufrimiento--han cesado con la fiebre que enloquecía mi cerebro, con la fiebre llamada «vivir» que consumía mi cerebro.
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1845.
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Pero, he ahí que un estremecimiento agita el aire.
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Ved, como parecido al Leteo, el lago parece adormecerse a sabiendas y por nada del mundo quisiera despertar.
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Actores creados a la imagen del Altísimo, murmuran en voz baja y saltan de un lado al otro; pobres fantoches que van y vienen a órdenes de vastas creaturas informes que cambian la decoración a su capricho, sacudiendo con sus alas de cóndor a la invisible desgracia.
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A LA SEÑORITA * * * Las umbrías bajo las cuales veo, en mis ensueños, los más traviesos pájaros cantores, son labios; y toda la melodía de tu voz no es hecha sino por palabras creadas por tus labios.
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Hacia la duodécima hora del cuadrante nocturno una luna más nebulosa que las otras,--de una.
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Una nube oscura vino a pasar, semejante a un sudario, y fué entonces que me volví hacia ti, Estrella del Sur, orgullosa en tu gloria lejana.
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Que ningún otro, acá abajo, herede esta visión de mi espíritu, de esos pensamientos que a cada instante quisiera dominar y que se extienden como un hechizo sobre mi alma.
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Llegamos hasta el fin; ¡ojalá nunca llegara! Al fin de la avenida lúgubre nos detuvo la puerta de.
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Sin pararse ni un instante ni señales dar de susto, con aspecto señorial, fué a posarse sobre un busto de Minerva que ornamenta de mi puerta el cabezal; sobre el busto que de Palas la figura representa, fué y posose--¡y nada más! Trocó entonces el negro pájaro en sonrisas mi tristeza con su grave, torva y seria decorosa gentileza; y le dije: «Aunque la cresta calva llevas, de seguro no eres cuervo nocturnal, viejo, infausto cuervo oscuro, vagabundo en la tiniebla.
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Esto y más--sobre cojines reclinado--con anhelo me empeñaba en descifrar, sobre el rojo terciopelo do imprimía viva huella luminoso mi fanal-- terciopelo cuya púrpura ¡ay! jamás volverá ella a oprimir--¡Ah! ¡Nunca más! Pareciome el aire entonces, por incógnito incensario que un querube columpiase de mi alcoba en el santuario, perfumado--«Miserable sér--me dije--Dios te ha oído y por medio angelical, tregua, tregua y el olvido del recuerdo de Leonora te ha venido hoy a brindar: ¡bebe! bebe ese nepente, y así todo olvida ahora.