Cuentos Clásicos del Norte, Primera Serie

By Edgar Allan Poe

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de las tres de la mañana, y encontró a la puerta veinte o treinta
personas que trataban de entrar. La puerta se forzó al fin con una
bayoneta, no con palanca de hierro. Tuvieron poca dificultad para
abrirla porque era de dos hojas y no estaba asegurada por arriba ni
por abajo. Los alaridos continuaron hasta que se abrió la puerta y
luego cesaron repentinamente. Parecían gritos de una o varias
personas en extrema angustia; eran fuertes y arrastrados, no
rápidos ni cortos. Los testigos se dirigieron arriba. Al llegar al
primer descanso de la escalera, oyeron dos voces en disputa
acalorada e iracunda: la una, áspera y gruesa; la otra, mucho más
chillona, una voz extraña. Pudo distinguir algunas palabras de la
primera que era voz de un francés. Positivamente no era voz de
mujer. Pudo distinguir las palabras "_sacré_" y "_diable_." La voz
chillona pertenecía a un extranjero. No podría asegurar si era voz
de hombre o de mujer. No pudo entender lo que decía, pero creía que
el idioma era el español. El testigo describió el estado de la
habitación y de los cadáveres conforme a nuestros informes de ayer.

_Henri Duval_, uno de los vecinos, y platero de profesión, declara
que fué uno de los que primero penetraron en la casa. Corrobora en
general el testimonio de Muset. Tan pronto como se forzó la
entrada, cerraron de nuevo la puerta para impedir el paso a la
multitud que se aglomeraba a pesar de lo avanzado de la hora. La
voz chillona opina el testigo que era de un italiano. Seguramente
no era de francés. No podría afirmar que fuera voz de hombre. Podía
también ser de mujer. No conocía el italiano. No pudo distinguir
las palabras, mas por la entonación estaba convencido de

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Not the least.
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" Much I marvelled this ungainly fowl to hear discourse so plainly, Though its answer little meaning--little relevancy bore; For we cannot help agreeing that no living human being Ever yet was blessed with seeing bird above his chamber door-- Bird or beast upon the sculptured bust above his chamber door, With such name as "Nevermore.
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'" But the Raven still beguiling all my sad soul into smiling, Straight I wheeled a cushioned seat in front of bird and bust and door; Then, upon the velvet sinking, I betook myself to linking Fancy unto fancy, thinking what this ominous bird of yore-- What this grim, ungainly, ghastly, gaunt, and ominous bird of yore Meant in croaking "Nevermore.
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" Quoth the Raven, "Nevermore.
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And the whole seizure, progress and termination of the disease, were the incidents of half an hour.
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The second chamber was purple in its ornaments and tapestries, and here the panes were purple.
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He had directed, in great part, the movable embellishments of the seven chambers, upon occasion of this great _fete_; and it was his own guiding taste which had given character to the masqueraders.
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There are chords in the hearts of the most reckless which cannot be touched without emotion.
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The figure was tall and gaunt, and shrouded from head to foot in the habiliments of the grave.
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You, who so well know the nature of my soul, will not suppose, however, that I gave utterance to a threat.
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If any one has a critical turn, it is he.
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The gait of my friend was unsteady, and the bells upon his cap jingled as he strode.
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" I broke and reached him a flagon of De Grave.
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It was in vain that Fortunato, uplifting his dull torch, endeavoured to pry into the depth of the recess.
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I re-echoed--I aided--I surpassed them in volume and in strength.
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Against the new masonry I re-erected the old rampart of bones.