Cuentos Clásicos del Norte, Primera Serie

By Edgar Allan Poe

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esfuerzo intelectual. Privado de los recursos ordinarios, el
analizador se arroja sobre el espíritu de su adversario, se identifica
con él, y frecuentemente descubre así de una ojeada el único recurso,
sencillo a veces hasta el absurdo, por medio del cual puede inducirle en
error o precipitarle por falta de cálculo.

El _whist_ ha sido famoso largo tiempo por su influencia sobre lo que
llamamos facultad calculadora; y muchos hombres de mentalidad superior
se han deleitado en este juego mientras esquivaban la frivolidad del
ajedrez. Sin duda alguna ningún otro juego ejercita tanto como el whist
la facultad del análisis. El mejor jugador de ajedrez en todo el mundo
no puede aspirar a ser sino el mejor jugador de ajedrez; mientras que la
habilidad en el whist significa capacidad para el éxito en todas las
empresas importantes en que el talento compite con el talento. Cuando
hablo de habilidad me refiero a aquella perfección que incluye el
conocimiento de todas las fuentes de donde puede derivarse cualquier
legítima ventaja. No sólo son éstas múltiples sino multiformes, y a
menudo residen en repliegues del pensamiento inaccesibles por completo a
la ordinaria comprensión. Observar atentamente es recordar con claridad;
y a este respecto el reconcentrado jugador de ajedrez puede
desempeñarse muy bien en el whist, pues que las reglas de Hoyle, basadas
en el simple mecanismo del juego, son general y suficientemente
comprensibles. De manera que tener retentiva y proceder "según el
libro," son las cualidades estimadas comúnmente como la suma total de
requisitos que distingue a un buen jugador. Pero en materia que traspasa
los límites de las reglas ordinarias es donde se comprueba la sutileza
del analizador. Silenciosamente reúne su capital de observaciones y
deducciones. Quizá hacen lo mismo sus compañeros; y la diferencia en los
resultados obtenidos reside en la calidad de la observación más bien que
en la fuerza de las inducciones. Es indispensable el conocimiento de
aquella que se debe observar. Nuestro jugador no se encierra en sí
mismo; ni porque su objetivo sea el juego desdeña las inducciones que se
desprenden de los detalles exteriores. Examina el aspecto de su
compañero, comparándolo cuidadosamente con el de cada uno de sus
adversarios. Observa el modo de arreglar las cartas en cada juego;
descubriendo a menudo triunfo por triunfo y figura por figura por las
miradas que dirigen los jugadores a cada una de las cartas. Percibe
todos los cambios de fisonomía según el juego adelanta, formándose un
capital de ideas con las diferentes expresiones de sorpresa, de triunfo
y de pesar que manifiestan los jugadores. Por la manera de recoger las
cartas en una baza deduce

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Lóngfellow no dió a su Hiawatha residencia local; pero Rip Van Winkle e Íchabod Crane han quedado fijos en la perspectiva del Hudson.
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Esta definición puede aplicarse de igual manera a _La leyenda del valle encantado_; pero el lector necesita tener en cuenta en esta historieta ciertos rasgos locales, no del todo claros aun para la generalidad de los norteamericanos.
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Dice que al escribir este poema comenzó con la intención de representar una belleza melancólica: "Me pregunté: _Entre todos los temas melancólicos, ¿cuál es el más melancólico de acuerdo con el entendimiento general de la humanidad?_--La muerte, fué la respuesta evidente.
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Al llegar a la choza golpeé la puerta como de costumbre y, no obteniendo respuesta, busqué la llave en el sitio donde yo sabía que la ocultaban de ordinario, abrí la puerta y.
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--Sube primero por el tronco y luego te diré de qué lado debes ir.
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--¡Júpiter,--dijo cuando llegamos al pie,--ven acá! ¿Estaba clavado el cráneo en el árbol con la cara hacia afuera o con la cara contra la rama? --La cara etaba pá juera, patrón; así que los gallinasos se pudieron come los ojos con descanso.
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Estas piedras habían sido arrancadas de su engaste y arrojadas sueltas en el cofre.
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Aun cuando una de sus esquinas aparecía destruída por cualquier accidente, podía advertirse que era oblonga su forma original.
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De consiguiente, tenemos ancho campo desde el principio para dar forma a algo más que una simple hipótesis.
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--También me dejó a mí a obscuras por algunos días,--replicó Legrand--durante los cuales practiqué pesquisas diligentes en los alrededores de la isla de Súllivan tratando de averiguar si existía algún edificio conocido por el nombre de "Hotel del Obispo.
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En esta expedición al "Hotel del Obispo" estuve acompañado de Júpiter quien había observado indudablemente la abstracción de mis maneras en las últimas semanas y tenía gran cuidado de no dejarme solo.
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Pendones amarillos, gloriosos, dorados, en su cúspide veíanse flamear.
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No escribo ahora un tratado sobre la materia, sino unas cuantas observaciones sin propósito definido, simplemente para que sirvan de prólogo a una narración original; mas aprovecharé de paso la ocasión de asegurar que las principales facultades reflexivas de la inteligencia se ejercen más eficaz y decididamente en el discreto juego de damas que en la frivolidad laboriosa del ajedrez.
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No se encontraba rastro de Mademoiselle L'Espanaye; mas, observándose gran cantidad de hollín en el hogar, hízose una pesquisa en la chimenea y ¡horror! encontróse allí el cuerpo de.
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Eran paga excelente.
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Estaba cierto de que la voz chillona era de hombre, un francés.
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--Estoy aguardando,--continuó, lanzando una ojeada a la puerta de nuestro departamento,--estoy aguardando a una persona que debe haber estado complicada en la perpetración de esta carnicería aun cuando no haya sido precisamente el asesino.
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Pero la voz de los locos, aun en sus más furiosos paroxismos, jamás ha concordado con la descripción de la voz peculiar oída arriba.
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en mano, se hallaba sentado frente al espejo ensayando la operación de afeitarse en que probablemente sorprendió alguna vez a su dueño, mirando por el agujero de la llave.
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"Salimos con viento fresco cuarto estribor, y durante algún tiempo corrimos el largo a gran velocidad sin soñar con peligros, porque no había en realidad la más pequeña razón para preverlos.