Cuentos Clásicos del Norte, Primera Serie

By Edgar Allan Poe

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Las apreciamos puramente en sus efectos. Sabemos,
entre otras cosas, que cuando se poseen en capacidad extraordinaria
procuran a su poseedor intensos goces. De igual manera que el hombre
vigoroso se precia de su fuerza física deleitándose en ejercicios que
pongan sus músculos en acción, el analizador se gloria en la actividad
mental que _desembrolla_. Deriva placer aun de la circunstancia más
trivial que ponga en juego sus talentos. Es aficionado a enigmas,
acertijos y jeroglíficos, manifestando en las soluciones un grado tal de
_sutileza_ que parece inexplicable a la ordinaria sagacidad. El
resultado, obtenido únicamente por el espíritu y esencia del método,
afecta en verdad cierto aire de adivinación. La facultad de resolver se
fortalece mucho, verosímilmente, con el estudio de las matemáticas,
especialmente en sus ramos superiores, los que con marcada injusticia y
solamente a causa de sus operaciones retrógradas se han denominado
analíticos como calificativo de excelencia. Sin embargo, el cálculo no
es el análisis propiamente dicho. Un jugador de ajedrez, por ejemplo,
ejercita el uno sin hacer uso del otro. De lo que se desprende que el
juego de ajedrez se desconoce en gran manera en sus efectos mentales. No
escribo ahora un tratado sobre la materia, sino unas cuantas
observaciones sin propósito definido, simplemente para que sirvan de
prólogo a una narración original; mas aprovecharé de paso la ocasión de
asegurar que las principales facultades reflexivas de la inteligencia se
ejercen más eficaz y decididamente en el discreto juego de damas que en
la frivolidad laboriosa del ajedrez. En este último, en que las piezas
tienen bizarros y diversos movimientos con valor diferente y variable,
lo que es solamente complejo se confunde con lo profundo, error bastante
común en realidad. La atención se excita poderosamente en este juego. Si
se distrae por un momento, se comete en el acto algún descuido que se
traduce en perjuicio o en derrota. Siendo los movimientos permitidos no
sólo múltiples sino envolventes, la posibilidad de los descuidos se
multiplica; y en nueve casos sobre diez vence aquel que tiene mayor
facultad de concentración, a despecho quizá de mayor sutileza en su
adversario. En el juego de damas, por el contrario, en que el movimiento
es único y tiene pequeña variación, las probabilidades de inadvertencia
disminuyen y, conservando la atención casi libre, se obtienen las
ventajas con relación a la mayor penetración. Para ser menos abstracto:
supongamos un juego de damas en que las piezas se hayan reducido a
cuatro reinas y donde verdaderamente no pueda esperarse ninguna
inadvertencia. Es obvio que siendo los jugadores de igual fuerza sólo
podrá obtenerse la victoria por algún movimiento _recherché_, resultado
de algún

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Text Comparison with The Raven

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" _R.
Page 1
_ "Open here I flung the shutter.
Page 2
_ "Perched upon a bust of Pallas just above my chamber door-- Perched, and sat, and nothing more.
Page 3
Staudenbaur.
Page 4
_ The secret of the Sphinx.
Page 5
And a few exceptional lyrics, more than others that are equally creative, compel us to think anew how bravely the poet's pen turns things unknown "to shapes, and gives to airy nothing A local habitation, and a name.
Page 6
" The whole of it would be exchanged, I suspect, by readers of a fastidious cast, for such passages as these: "Around, by lifting winds forgot, Resignedly beneath the sky The melancholy waters lie.
Page 7
" But _The Raven_, like "The Bells" and "Annabel Lee," commends itself to the many and the few.
Page 8
To rare and delicate work some popular touch must be added to capture the general audience of one's own time.
Page 9
These are mostly changes of punctuation, or of single words, the latter kind made to heighten the effect of alliteration.
Page 11
Escaped across the Styx, from.
Page 12
.
Page 13
" The components of _The Raven_ are few and simple: a man, a bird, and the phantasmal memory at a woman.
Page 15
Critics and biographers have come forward with successive refutations, with tributes to his character, with new editions of his works.
Page 16
The lower kingdoms were called into his service; his rocks, trees and mountains, the sky itself, are animate with motive and diablerie.
Page 17
" Ah, distinctly I remember it was in the bleak December, And each separate dying ember wrought its ghost upon the floor.
Page 18
Deep into that darkness peering, long I stood there wondering, fearing, Doubting, dreaming dreams no mortal ever dared to dream before; But the silence was unbroken, and the darkness gave no token, And the only word there spoken was the whispered word, "Lenore!" This I whispered, and an echo murmured back the word, "Lenore!" Merely this and nothing more.
Page 19
" Then the bird said, "Nevermore.
Page 21
" [Illustration] "Ah, distinctly I remember it was in the bleak December, And each separate dying ember wrought its ghost upon the floor.
Page 22
'" [Illustration] "Then, upon the velvet sinking, I betook myself to linking Fancy unto fancy.