Cuentos Clásicos del Norte, Primera Serie

By Edgar Allan Poe

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sus labios, vi (o quizá soñé que veía), vi caer dentro del
recipiente, como de algún surtidor invisible en la atmósfera del cuarto,
tres o cuatro grandes gotas de un líquido brillante color de rubí. Si yo
vi esto, no lo vió Rowena. Bebió el vino sin vacilar, y yo me abstuve de
hablarle de este incidente que, bien considerado, debe haber sido
únicamente el resultado de una exaltada fantasía, en mórbida actividad
por el terror de la dama, por el opio y por la hora.

Pero no pudo escapar a mi propia percepción el hecho de que,
inmediatamente después de la absorción de las gotas color de rubí,
sufrió un rápido acrecentamiento el malestar de mi mujer; a tal punto
que, tres noches más tarde, las manos de sus camareras la preparaban
para la tumba; y a la cuarta, me encontré solo con su amortajado
cadáver, sentado en aquella cámara fantástica que la recibió como mi
esposa. Extravagantes visiones, engendradas por el opio, revoloteaban
como sombras a mi alrededor. Mirábalas con ojos inquietos posarse sobre
los sarcófagos en los ángulos de la habitación, sobre las cambiantes
figuras de la tapicería y entre el serpenteo de los fuegos diversamente
coloreados en el incensario que pendía en el centro de la habitación.
Mis miradas se dirigieron entonces, recordando los incidentes de una de
las noches anteriores, al espacio debajo de los rayos del incensario,
donde había percibido el débil reflejo de una sombra. No estaba allí
ahora, sin embargo; y, respirando con más libertad, torné mis ojos hacia
la rígida y pálida figura que yacía sobre el lecho. Entonces se
apoderaron de mi mente millares de remembranzas de Ligeia, y sentí en el
alma, con la violencia tumultuosa de una inundación, todo el agudo e
intolerable dolor con que la había visto _a ella_ así amortajada. La
noche transcurría; y en tanto yo continuaba mirando el cuerpo de Rowena
con el pecho lleno de amargos pensamientos por la única y supremamente
bien amada.

Sería la media noche, o más temprano quizá, o quizá más tarde, porque no
me había dado cuenta del tiempo transcurrido, cuando un suspiro suave y
apagado, pero muy distinto, me sorprendió en medio de mi ensueño.
_Sentí_ que venía del lecho de ébano, del lecho mortuorio. Escuché en
una agonía de supersticioso terror; mas no hubo repetición del sonido.
Esforcé mi visión tratando de descubrir cualquiera moción del cuerpo,
pero no se percibía ni la más ligera. Sin embargo, no podía engañarme.
_Había oído_ el rumor, aunque débil, y mi alma se había despertado
dentro de mí. Deliberada y persistentemente conservé mi atención fija
sobre

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Nous fimes tout le bruit possible dans l'esperance d'effrayer l'oiseau et de lui faire lacher sa proie; mais il se contenta de pousser une espece de ronflement de rage, et laissa tomber sur nos tetes un sac pesant que nous trouvames rempli de sable.
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Un autre de deux sons retentissants reunis faisait un silence.
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E.
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.
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J'essayai de lui tendre un siege, voyant quelle etait fatiguee de ses exercices--et ce ne fut qu'en ce moment que je sentis pleinement ma lamentable situation.
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Il parait remarquablement precis, cauteleux, pose, reflechi dans ses demarches.
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Quoi qu'il en soit, les constables ont un mauvais quart d'heure a passer, bien des pas a faire en tout sens, et tout ce qu'ils peuvent faire, c'est de declarer que l'homme d'affaires, etait dans toute la force du terme, un "hen knee high," locution que quelques personnes traduisent par N.
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Naturellement, nous ne pouvons consentir a faire disparaitre ces constructions a moins d'un boni de cinq cents pour cent sur le prix d'achat et de platre.
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Il y a un vieux dicton, qui n'en est pas moins vrai pour cela, c'est que l'argent n'est rien en comparaison de la sante.
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Voici quel etait notre procede ordinaire: Pompey, apres s'etre bien roule dans la boue, s'asseyait sur son derriere a la porte d'une boutique, et attendait qu'il vint un dandy en bottes eblouissantes.
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Le pays, comme on le sait, etait infeste de chats,--si bien que pour s'en debarrasser on avait fait une petition signee d'une foule de noms respectables, presentee a la Chambre dans sa derniere et memorable session.
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Mon imagination devenait un veritable charnier.
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Cependant, je dormis profondement; et l'ensemble de ma vision--car ce n'etait ni un songe, ni un cauchemar--provint naturellement des circonstances de ma position--du train ordinaire de ma pensee, et de la difficulte, a laquelle j'ai fait allusion, de recueillir mes sens, et surtout de recouvrer ma memoire longtemps apres mon reveil.
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_ Que Pierre Bon-Bon ait ete un _restaurateur_ de capacites peu communes, personne de ceux qui, pendant le regne de .
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.
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Ainsi il y a eu Cain et Nemrod, Neron et Caligula, Denys et Pisistrate, puis.
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Elle se promenait seule; mais invisibles, Des esprits marchaient a son cote.
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Non pas des grands maitres anciens, Ni des bardes-sublimes Dont l'echo des pas lointains retentit A travers les corridors du temps.
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" On a publie en 1851 des _Poemes posthumes_.