Cuentos Clásicos del Norte, Primera Serie

By Edgar Allan Poe

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lámpara en la mano. Su semblante mostraba palidez
cadavérica como de costumbre, pero había además cierta especie de
hilaridad insana en sus ojos, una visible histeria contenida en toda su
actitud. Su aspecto me aterró; pero todo era preferible a la soledad que
había soportado largas horas y llegué hasta felicitarme de su presencia
como un alivio.

--¿De modo que no habéis visto?--dijo ex abrupto, después de mirar
intensa y silenciosamente en torno suyo por algunos instantes. "--¿No
habéis visto? Pero ¡aguardad! Ya veréis."--Hablando así, y bajando
cuidadosamente la pantalla de su lámpara, dirigióse con rapidez a una de
las ventanas y la abrió de par en par ante la tempestad.

La impetuosa furia de las ráfagas que se precipitaron en la habitación
nos levantó casi por los aires. Era, en verdad, una noche borrascosa
pero de austera belleza y singularmente extraña en su hermosura y en su
horror. Verosímilmente se había levantado un torbellino en las cercanías
porque se presentaban frecuentes y violentas alteraciones en la
dirección del viento; y la densidad excesiva de las nubes, tan bajas que
parecían pesar sobre los torreones del castillo, no impedía notar la
velocidad de seres vivientes al parecer, con que se precipitaban unas
contra otras de todos lados sin desvanecerse a la distancia. Decía que
su excesiva densidad no impedía que apreciáramos el espectáculo, aun
cuando no había rastro de luna ni de estrellas, ni resplandor alguno de
relámpagos. Sin embargo, la superficie inferior de aquellas pesadas
masas de agitado vapor, así como todos los objetos terrestres que nos
rodeaban, resplandecían a la luz sobrenatural de una exhalación gaseosa,
débilmente luminosa y perfectamente visible que circundaba y envolvía
toda la mansión.

--¡No debéis presenciar este espectáculo, no lo presenciaréis!--exclamé
dirigiéndome a Úsher y estremeciéndome, mientras le arrastraba con suave
violencia desde la ventana hasta un asiento.--Estas manifestaciones que
os perturban son simplemente fenómenos eléctricos bastante comunes, o
quizá puedan también derivar su fantástico origen de los pesados miasmas
del lago. Cerremos esta ventana; el aire está frío y es peligroso en
vuestras condiciones. He aquí uno de vuestros romances favoritos. Yo
leeré y vos escucharéis; y pasaremos juntos esta horrible noche."--

El antiguo volumen que había cogido era el _Mad Trist_ de Sir Láuncelot
Cánning; pero lo califiqué de favorito de Úsher más bien bromeando
tristemente que hablando de buena fe, porque en verdad nada podía
encontrarse en su verbosidad grosera y poco imaginativa que pudiera
interesar el elevado y espiritual idealismo de mi amigo. Fué, con todo,
el primer libro que pude haber a mano inmediatamente; y alimenté la vaga
esperanza de que la excitación que agitaba en aquel momento al
hipocondriaco

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com The Raven by Edgar Allan Poe October, 1997 [Etext #1064]* THE RAVEN Once upon a midnight dreary, while I pondered, weak and weary, Over many a quaint and curious volume of forgotten lore-- While I nodded, nearly napping, suddenly there came a tapping, As of some one gently rapping, rapping at my chamber door.
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Not the least.
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obeisance made he; not a minute stopped or stayed he, But, with mien of lord or lady, perched above my chamber door-- Perched upon a bust of Pallas just above my chamber door-- Perched, and sat, and nothing more.
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'" But the Raven still beguiling all my sad soul into smiling, Straight I wheeled a cushioned seat in front of bird and bust and door; Then, upon the velvet sinking, I betook myself to linking Fancy unto fancy, thinking what this ominous bird of yore-- What this grim, ungainly, ghastly, gaunt, and ominous bird of yore Meant in croaking "Nevermore.
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" Quoth the Raven, "Nevermore.
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In many palaces, however, such suites form a long and straight vista, while the folding doors slide back nearly to the walls on either hand, so that the view of the whole extent is scarcely impeded.
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The fourth was furnished and lighted with orange--the fifth with white--the sixth with violet.
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the musicians of the orchestra were constrained to pause, momentarily, in their performance, to harken to the sound; and thus the waltzers perforce ceased their evolutions; and there was a brief disconcert of the whole gay company; and, while the chimes of the clock yet rang, it was observed that the giddiest grew pale, and the more aged and sedate passed their hands over their brows as if in confused revery or meditation.
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There are chords in the hearts of the most reckless which cannot be touched without emotion.
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It was in the blue room where stood the prince, with a group of pale courtiers by his side.
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You, who so well know the nature of my soul, will not suppose, however, that I gave utterance to a threat.
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" "And yet some fools will have it that his taste is a match for your own.
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" "And I to.
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" "I forget your arms.
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In an instant he had reached the extremity of the niche, and finding his progress arrested by the rock, stood stupidly bewildered.
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" "_For the love of God, Montresor!_" "Yes," I said, "for the love of God!" But to these words I hearkened in vain for a reply.
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_In pace requiescat!_.