Cuentos Clásicos del Norte, Primera Serie

By Edgar Allan Poe

Page 44

final de una frase que
naturalmente requiriese un punto o una pausa, inclinaríase más bien a
trazar sus caracteres más juntos allí que en cualquiera otra parte. Si
observáis el manuscrito, encontraréis cinco casos de amontonamiento
mayor de lo acostumbrado. Actuando bajo esta sugestión, hice la división
como sigue:

Un buen vidrio desde el hotel del obispo en el asiento del
diablo--cuarenta y un grados trece minutos--norte nordeste--tronco
principal, séptima rama este--tiro por el ojo izquierdo de la
calavera--línea recta desde el árbol siguiendo el tiro cincuenta
pies.

--A pesar de la división me quedo a obscuras,--dije.

--También me dejó a mí a obscuras por algunos días,--replicó
Legrand--durante los cuales practiqué pesquisas diligentes en los
alrededores de la isla de Súllivan tratando de averiguar si existía
algún edificio conocido por el nombre de "Hotel del Obispo." No habiendo
obtenido informe alguno sobre este punto, me preparaba a extender la
esfera de investigación procediendo en forma metódica cuando una mañana
me entró en la cabeza repentinamente la idea de que "Hotel del Obispo"
podía referirse a una antigua familia llamada Bessop,[3] que desde
tiempo inmemorial había poseído una antigua casa solariega a cuatro
millas aproximadamente hacia el norte de la isla. Me dirigí, en
consecuencia, a aquella posesión y recomencé mis pesquisas entre los
negros más viejos del lugar. Al fin una de las mujeres más ancianas
dijo que había oído hablar de un sitio llamado el "Castillo de Bessop" y
que podía guiarme hasta allá, pero que aquello no era castillo ni
hostería sino una roca muy escarpada.

Ofrecí pagarle bien, y después de alguna vacilación consintió en
acompañarme hasta aquel paraje. Lo encontramos con gran dificultad; y
luego que la hube despachado, procedí al examen del lugar. El _castillo_
consistía en un amontonamiento irregular de rocas, entre las cuales se
destacaba una, tanto por su altura como por su posición aislada y su
forma artificial. La escalé hasta la cumbre, sintiéndome luego
completamente desorientado acerca de lo que debería emprender a
continuación.

--Mientras me hallaba hundido en mis reflexiones cayeron mis ojos sobre
un estrecho borde en la pared oriental de la roca, quizá a una yarda más
abajo del sitio en que me hallaba colocado en la cima. Este borde se
proyectaba cerca de dieciocho pulgadas y no tenía más que un pie de
ancho, mientras que un nicho labrado en el peñasco justamente sobre
aquella parte saliente le hacía asemejarse rústicamente a uno de
aquellos asientos de respaldar cóncavo que usaban nuestros antecesores.
No

Last Page Next Page

Text Comparison with The Works of Edgar Allan Poe — Volume 1

Page 27
This knowledge, and some of another kind, came afterwards in the course of an eventful five years, during which I have dropped the prejudices of my former humble situation in life, and forgotten the bellows-mender in far different occupations.
Page 33
In good time came to my rescue the spirit of despair, and, with frantic cries and struggles, I jerked my way bodily upwards, till at length, clutching with a vise-like grip the long-desired rim, I writhed my person over it, and fell headlong and shuddering within the car.
Page 40
I was suddenly seized with a spasm which lasted for more than five minutes, and even when this, in a measure, ceased, I could catch my breath only at long intervals,.
Page 43
I took him up at last, and threw him to about half a dozen yards from the balloon.
Page 46
some little risk, and before closing the mouth of the chamber, by reaching under the car with one of the poles before mentioned to which a hook had been attached.
Page 68
they seem to the inhabitants of the earth.
Page 69
This Island is a very singular one.
Page 71
"And why not to-night?" I asked, rubbing my hands over the blaze, and wishing the whole tribe of scarabæi at the devil.
Page 86
After an unquiet slumber of some three or four hours' duration, we arose, as if by preconcert, to make examination of our treasure.
Page 88
Presently I took a candle, and seating myself at the other end of the room, proceeded to scrutinize the parchment more closely.
Page 99
"I offered to pay her well for her trouble, and, after some demur, she consented to accompany me to the spot.
Page 102
_ ANTIOCHUS EPIPHANES is very generally looked upon as the Gog of the prophet Ezekiel.
Page 108
Footnotes--Four Beasts (*1) Flavius Vospicus says, that the hymn here introduced was sung by the rabble upon the occasion of Aurelian, in the Sarmatic war, having slain, with his own hand, nine hundred and fifty of the enemy.
Page 112
Then we sallied forth into the streets arm in arm, continuing the topics of the day, or roaming far and wide until a late hour, seeking, amid the wild lights and shadows of the populous city, that infinity of mental excitement which quiet observation can afford.
Page 135
His face, greatly sunburnt, was more than half hidden by whisker and _mustachio.
Page 142
The public papers immediately took up the theme, and the police were upon the point of making serious investigations, when, one fine morning, after the lapse of a week, Marie, in good health, but with a somewhat saddened air, made her re-appearance at her usual counter in the perfumery.
Page 143
No one doubted now that the mystery of this murder would be immediately brought to light.
Page 168
the result of new proposals by a second individual--we are prepared to regard it as a 'making up' of the old amour, rather than as the commencement of a new one.
Page 181
, with those sent to the morning paper, at a previous period, and insisting so vehemently upon the guilt of Mennais.
Page 201
"See! see!" cried he, shrieking in my ears, "Almighty God! see! see!".