Cuentos Clásicos del Norte, Primera Serie

By Edgar Allan Poe

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la sumisión.--Siempre la paga el pobre
negro viejo. Yo lo dije sólo de juego. ¿Que le tengo miedo a la
cucaracha? ¿Qué me v'aser a _mí_ la cucaracha?--

Y a esto cogió cautelosamente el extremo más alejado del cordón y
manteniendo al insecto tan apartado de sí como lo permitían las
circunstancias, preparóse a escalar el árbol.

En la juventud, el tulipán o _Liriodendron tulipiferum_, magnífico
habitante de las selvas, tiene el tronco singularmente liso y se eleva a
menudo a gran altura sin ramas laterales; pero en su edad madura la
corteza se vuelve áspera y nudosa a la vez que aparecen ramas cortas en
el tallo. Así, la dificultad de la ascensión era más aparente que real
en el presente caso. Abarcando el enorme cilindro con brazos y rodillas
tan estrechamente como era posible, aferrándose con las manos en algunas
partes salientes mientras afirmaba en otras sus pies desnudos, Júpiter
se encaramó al fin, después de dos o tres escapes de caída inminente, en
la primera rama ahorquillada y pareció considerar su tarea virtualmente
llevada a cabo. El peligro de la empresa estaba vencido, en efecto, aun
cuando se hallaba ahora a sesenta o setenta pies de altura sobre el
nivel del suelo.

--¿Por ónde voy aora, amo Will?--preguntó.

--Sigue la rama más grande hacia este lado,--dijo Legrand. El negro
obedeció prontamente y al parecer con pequeño esfuerzo, ascendiendo más
y más alto hasta que perdimos de vista su agachada figura entre el
espeso follaje que la envolvía. A poco oímos su voz en una especie de
alerta.

--¿Asta ónde subo aora?

--¿A qué altura has llegado?

--Bien arriba,--replicó el negro;--ya púo ver el sielo po entre la punta
del árbol.

--Nada importa el cielo, pero atiende a lo que voy a decirte. Mira hacia
abajo del árbol y cuenta las ramas de este lado debajo de ti. ¿Cuántas
ramas has pasado?

--Una, do, tré, cuato, sinco... he pasao sinco ramas de este lao,
patrón.

--Entonces sube una más.--

Algunos minutos después oímos nuevamente su voz anunciando que había
llegado a la séptima.

--Ahora, Jup,--exclamó Legrand visiblemente agitado,--necesito que
avances sobre esa rama lo más lejos que puedas. Si encuentras algo
extraño, avísamelo inmediatamente.--

En aquel momento desaparecieron las pocas dudas que podía aun abrigar
acerca de la demencia de mi amigo. No tenía otra alternativa sino pensar
que había sido atacado de locura, y llegué a sentirme verdaderamente
ansioso pensando en el modo de hacerlo regresar a la casa. En tanto que
reflexionaba sobre lo que sería más conveniente intentar, la voz de
Júpiter dejóse escuchar de nuevo.

--Mucho critianos se asutarían de andar po eta rama. Etá seca casi
todita.

--¿Dices que es una

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Text Comparison with The Raven

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G.
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" _W.
Page 2
'" _Frank French.
Page 3
'" _F.
Page 4
_Robert Hoskin.
Page 5
And a few exceptional lyrics, more than others that are equally creative, compel us to think anew how bravely the poet's pen turns things unknown "to shapes, and gives to airy nothing A local habitation, and a name.
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* * * No swellings tell that winds may be Upon some far-off happier sea-- No heavings hint that winds have been On seas less hideously serene.
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of the House of Usher," (the latter containing that mystical counterpart, in verse, of Elihu Vedder's "A Lost Mind,") such analytic feats as "The Gold Bug" and "The Mystery of Marie Roget.
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The "standard" Griswold collection of the poet's works abounds with errors.
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Considering the longer sermons often preached on brief and less suggestive texts, I hope not to be blamed for this discussion of a single lyric,--especially one which an artist like Dore has made the subject of prodigal illustration.
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" Here is no semblance of the cawing rook that haunts ancestral turrets and treads the field of heraldry; no boding phantom of which Tickell sang that, when, "shrieking at her window thrice, The raven flap'd his wing, Too well the love-lorn maiden knew The solemn boding sound.
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Poe, like Hawthorne, came in with the decline of the Romantic school, and none delighted more than he to laugh.
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" It gained a wild and melancholy music, I have thought, from the "sweet influences," of the Afric burdens and repetends that were sung to him in childhood, attuning with their native melody the voice of our Southern poet.
Page 15
Griswold's decrial and slander turned the current in his favor.
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We see objects as his personages saw them, and with the very eyes of the Wandering Jew, the bewildered Don, or the goldsmith's daughter whose fancy so magnifies the King in the shop on the Pont-au-Change.
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"'T is some visiter," I muttered, "tapping at my chamber door-- Only this, and nothing more.
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Then this ebony bird beguiling my sad fancy into smiling, By the grave and stern decorum of the countenance it wore, "Though thy crest be shorn and shaven, thou," I said, "art sure no craven, Ghastly grim and ancient Raven wandering from the Nightly shore,-- Tell me what thy lordly name is on the Night's Plutonian shore!" .
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" Then the bird said, "Nevermore.
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"Wretch," I cried, "thy God hath lent thee--by these angels he hath sent thee Respite--respite and nepenthe from thy memories of Lenore! Quaff, oh quaff this kind nepenthe, and forget this lost Lenore!" Quoth the Raven, "Nevermore.
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" [Illustration] "'Get thee back into the tempest and the Night's Plutonian shore!'" [Illustration] "And my soul from out that shadow that lies floating on the floor Shall be lifted--nevermore!" [Illustration] [Illustration].