Cuentos Clásicos del Norte, Primera Serie

By Edgar Allan Poe

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yo en mi sitio junto al fuego, pues aun sentía frío.
Cuando terminó su trabajo me lo alargó sin levantarse. En el momento en
que lo recibía, dejóse percibir un fuerte gruñido seguido de arañazos a
la puerta. Júpiter abrió, y un enorme terranova, que pertenecía a
Legrand y a quien había yo demostrado gran simpatía en mis visitas
anteriores, se precipitó dentro saltando sobre mis hombros y llenándome
de caricias. Cuando terminaron sus cabriolas miré el papel y, a decir
verdad, me sentí no poco asombrado al ver el dibujo de mi amigo.

--Bien,--dije, después de contemplarlo por algunos minutos;--_esto_ es
un escarabajo muy extraño, he de confesarlo; completamente nuevo para
mí; jamás he visto nada semejante, a menos de ser un cráneo o una
calavera, que es lo que más se acerca a lo que tengo en observación.

--¡Una calavera!--repitió Legrand como un eco.--¡Oh! sí, bien, quizás
tenga algo de esta apariencia sobre el papel, no hay duda. Las dos
manchas superiores pueden parecer los ojos, ¿no? y la más grande al otro
extremo, la boca; y luego, el conjunto es de forma oval.

--Tal vez sea así,--dije;--pero se me figura, Legrand, que no sois muy
buen artista. Necesito ver yo mismo el insecto si he de formarme alguna
idea de su aspecto particular.

--Bien, no sé por qué,--replicó algo amostazado.--Dibujo de manera
aceptable, al menos debería hacerlo así; he tenido buenos maestros y me
lisonjeo de no ser un topo.

--Pero, querido amigo, entonces estáis tratando de burlaros de
mí,--repuse.--Esto es un cráneo muy presentable; en verdad, hasta podría
decir una calavera excelente, de acuerdo con las nociones más
elementales de los ejemplares de esta clase en fisiología; y vuestro
_escarabajo_ debe ser el escarabajo más peculiar si se le parece. ¡Vaya!
Hasta podemos arrojar un poquillo de terror supersticioso a su respecto.
Se me imagina que podéis llamar a vuestro insecto _scarabæus capus
hominis_ o algo por el estilo; hay nombres análogos en la historia
natural. Pero ¿dónde están las antenas de que hablabais?

--¡Las antenas!--exclamó Legrand, que parecía irse acalorando sobre el
asunto.--Estoy seguro de que podéis descubrir las antenas; las he
dibujado tan distintamente como aparecen en el original, y creo que esto
es suficiente.

--Bien, bien,--repliqué;--probablemente es así, lo cual no obsta para
que yo no las vea;--y sin más comentario le alargué el papel no deseando
excitar su enojo. Sin embargo, estaba muy sorprendido por el giro que
tomaba el asunto; su mal humor me chocaba; y con respecto al diseño del
insecto, no había allí antenas positivamente y el conjunto tenía en
verdad extraordinario parecido al dibujo corriente de una calavera.

Recibió

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Text Comparison with The Raven

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Deep.
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Then the ebony bird beguiling my sad fancy into smiling, By the grave and stern decorum of the countenance it wore, "Though thy crest be shorn and shaven, thou," I said, "art sure no craven, Ghastly grim and ancient Raven wandering from the Nightly shore-- Tell me what thy lordly name is on the Night's Plutonian shore!" .
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Quoth the Raven, "Nevermore.
Page 3
" Quoth the Raven,.
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" "Be that our sign of parting, bird or fiend!" I shrieked, upstarting-- "Get thee back into the tempest and the Night's Plutonian shore! Leave no black plume as a token of that lie thy soul has spoken! Leave my loneliness unbroken!--quit the bust above my door! Take thy beak from out my heart, and take thy form from off my door!" Quoth the Raven, "Nevermore.