Cuentos Clásicos del Norte, Primera Serie

By Edgar Allan Poe

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parte del Ström en el
intermedio de calma de las mareas, que sabíamos tendría lugar a las
ocho.

"Salimos con viento fresco cuarto estribor, y durante algún tiempo
corrimos el largo a gran velocidad sin soñar con peligros, porque no
había en realidad la más pequeña razón para preverlos. De pronto, nos
cogió en facha una ráfaga que venía del Helseggen. Era esto lo más
inusitado, algo que jamás nos había sucedido, y comencé a sentirme
inquieto, sin saber exactamente el porqué. Pusimos la embarcación al
viento, pero sin poder absolutamente avanzar a causa de los remolinos; y
estaba ya a punto de proponer que regresáramos a ponernos al ancla
cuando, mirando a popa, observamos todo el horizonte cubierto de una
nube singular de color de cobre, que se levantaba con aterradora
velocidad.

"Al mismo tiempo cayó la brisa que nos había cogido y quedamos en calma
chicha, impelidos por la corriente en todas direcciones. Este estado de
cosas no duró, sin embargo, lo suficiente para dejarnos tiempo de
meditar. En menos de un minuto la borrasca estaba sobre nuestras
cabezas; en menos de dos, el cielo se encapotó completamente; y con
esto, y la espuma que volaba, volvióse súbitamente tan obscuro que no
podíamos vernos unos a otros en el barco.

"Sería locura intentar describir huracán tal como el que se desencadenó
aquel día. Las más viejos marinos de Noruega jamás habían presenciado
cosa parecida. Habíamos dejado diestramente correr las velas antes de
que pudiera cogerlas la borrasca; pero a la primera ráfaga del vendaval,
ambos mástiles cayeron por la borda como cortados de un golpe,
llevándose consigo el palo mayor y al más joven de mis hermanos que se
había hecho atar por seguridad.

"Nuestro barco era tan liviano como la pluma más tenue que jamás hubiera
flotado sobre el mar. Tenía la cubierta completamente corrida, con una
pequeña escotilla cerca de la proa, la que siempre acostumbrábamos
cerrar al cruzar el Ström como precaución contra el mar agitado. Pero en
esta ocasión pudimos habernos ido a pique inmediatamente, porque en
ciertos momentos estábamos completamente cubiertos por el agua. No
puedo decir cómo escapó entonces mi hermano mayor, porque jamás tuve
oportunidad de averiguarlo. En cuanto a mí, tan pronto como nos armamos
a la trinquetada, me tendí de plano sobre la cubierta con los pies en la
estrecha regala de la borda del combés de proa, y apretando con las
manos una argolla que había cerca del palo de trinquete. Simplemente el
instinto me empujó a realizar todo esto, que indudablemente era lo mejor
que podía hacer, pues estaba demasiado trastornado para pensar.

"Por momentos estábamos completamente inundados,

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"'Tis some visitor," I muttered, "tapping at my chamber door-- Only this and nothing more.
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Not the least.
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" Then the bird said "Nevermore.
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" This I sat engaged in guessing, but no syllable expressing To the fowl whose fiery eyes now burned into my bosom's core; This and more I sat divining, with my head at ease reclining On the cushion's velvet lining that the lamp-light gloated o'er, But whose velvet violet lining with the lamp-light gloating o'er _She_ shall press, ah, nevermore! Then, methought, the air grew denser, perfumed from an unseen censer Swung by Seraphim whose foot-falls tinkled on the tufted floor.
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" "Prophet!" said I, "thing of evil!--prophet still, if bird or devil! By that Heaven that bends above us--by that God we both adore-- Tell this soul with sorrow laden if, within the distant Aidenn, It shall clasp a sainted maiden whom the angels name Lenore-- Clasp a rare and radiant maiden whom the angels name Lenore.
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Here the case was very different, as might have been expected from the duke's love of the _bizarre_.
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But in the western or black chamber the effect of the fire-light that streamed upon the dark hangings through the blood-tinted panes, was ghastly in the extreme, and produced so wild a look upon the countenances of those who entered, that there were few of the company bold enough to set foot within its precincts at all.
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To and fro in the seven chambers there stalked, in fact, a multitude of dreams.
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And the rumour of this new presence having spread itself whisperingly around, there arose at length from the whole company a buzz, or murmur, expressive of disapprobation and surprise--then, finally, of terror, of horror, and of disgust.
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When the eyes of the Prince Prospero fell upon this spectral image (which, with a slow and solemn movement, as if more fully to sustain its role, stalked to and fro among the waltzers) he was seen to be convulsed, in the first moment with a strong shudder either of terror or distaste; but, in the next, his brow reddened with rage.
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A wrong is unredressed when retribution overtakes its redresser.
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will.
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"How long have you had that cough?" "Ugh! ugh! ugh!--ugh! ugh! ugh!--ugh! ugh! ugh!--ugh! ugh! ugh!--ugh! ugh! ugh!" My poor friend found it impossible to reply for many minutes.
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"You do not comprehend?" he said.
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It seemed to have been constructed for no especial use within itself, but formed merely the interval between two of the colossal supports of the roof of the catacombs, and was backed by one of their circumscribing walls of solid granite.
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I re-echoed--I aided--I surpassed them in volume and in strength.
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Against the new masonry I re-erected the old rampart of bones.