Cuentos Clásicos del Norte, Primera Serie

By Edgar Allan Poe

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punto en que debía probarse
que la imposibilidad aparente no existía en realidad. Comencé a
deducirlo así a _posteriori_. Los asesinos habían escapado
indudablemente por una de aquellas ventanas. Siendo así, no era posible
que aseguraran por dentro los bastidores en la forma en que se
encontraron: consideración que, en razón de ser tan obvia, detuvo las
pesquisas de la policía en este terreno. Y sin embargo, los bastidores
estaban asegurados. De consiguiente, debían tener la facultad de
cerrarse por _sí mismos_. No había forma de evadir esta conclusión. Me
dirigí a la ventana libre, extraje el clavo con cierta dificultad, y
procuré levantar el bastidor. Resistió todos mis esfuerzos como yo me lo
esperaba. Debía existir un resorte oculto, estaba seguro ahora; y esta
comprobación de mis deducciones me convenció de que mi raciocinio era
correcto, aun cuando todavía existieran circunstancias misteriosas con
relación a los clavos. Una pesquisa minuciosa hízome descubrir el
resorte oculto. Oprimílo, y satisfecho con mi descubrimiento, me abstuve
de levantar el bastidor.

Coloqué nuevamente el clavo en su sitio y me dediqué a observarlo con
atención. Una persona que pasara a través de esta ventana podía haberla
cerrado de nuevo haciendo jugar el resorte; pero no era posible volver a
colocar el clavo en su sitio. El resultado era claro y estrechaba de
nuevo el campo de investigación. Los asesinos _debían_ haber escapado
por la otra ventana. Suponiendo, en tal caso, que el resorte de los
bastidores funcionara de igual modo, como era probable, debía existir
alguna diferencia entre los clavos o, por lo menos, en la manera de
colocarlos. Encaramándome en el cañamazo del lecho, miré atentamente por
encima de la cabecera la segunda ventana. Pasando la mano por detrás,
descubrí pronto y oprimí el resorte que, como lo había juzgado de
antemano, era enteramente igual a su compañero. Busqué entonces el
clavo. Era tan grueso como el otro y encajaba aparentemente de la misma
manera, hundido hasta la cabeza.

Diréis que estaba confundido; pero si lo creéis así habéis equivocado la
naturaleza de mis inducciones. Usando una frase de cazador, diré que no
había "fallado" una sola vez. Ni un momento había perdido el rastro. No
había grietas en ningún eslabón de la cadena. Había seguido la pista al
secreto hasta su resultado final; y este resultado era el clavo. Tenía
en todo sentido, he dicho, la misma apariencia que su compañero de la
otra ventana; pero esta circunstancia era nula en absoluto, por
concluyente que pudiera parecer, al compararse con la certidumbre de que
allí, en aquel punto, desaparecían las huellas. Debe haber algo raro en
el clavo, pensé. Lo palpé;

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Text Comparison with Selections from Poe

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Both were fond of flowers and plants, and of household pets.
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Sara Helen Whitman, a verse writer of some note in her day.
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The sweet Lenore hath gone before, with Hope that flew beside, 15 Leaving thee wild for the dear child that should have been thy bride: For her, the fair and debonair, that now so lowly lies, The life upon her yellow hair but not within her eyes; The life still there, upon her hair--the death upon her eyes.
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wan light of the hornéd moon, The swift and silent lizard of the stones.
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Raven, never flitting, still is sitting, still is sitting On the pallid bust of Pallas just above my chamber door; And his eyes have all the seeming of a demon's that is dreaming, 105 And the lamp-light o'er him streaming throws his shadow on the floor: And my soul from out that shadow that lies floating on the floor Shall be lifted--nevermore.
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Beyond this indication of extensive decay, however, the fabric gave little token of instability.
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V But evil things, in robes of sorrow, Assailed the monarch's high estate; (Ah, let us mourn, for never morrow Shall dawn upon him, desolate!) And round about his home the glory That blushed and bloomed Is but a dim-remembered story Of the old time entombed.
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From me, in an instant, all virtue dropped bodily as a mantle.
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I knew what he meant by that one word well enough--I knew what he wished to make me understand.
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"The result was precisely what I had hoped it might be.
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But, in this chamber only, the color of the windows failed to correspond with the decorations.
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Its pendulum swung to and fro with a dull, heavy, monotonous clang; and when the minute-hand made the circuit of the face, and the hour was to be stricken, there came from the brazen lungs of the clock a sounct which was clear and loud and deep and exceedingly musical, but of so peculiars note and emphasis that, at each lapse of an hour, the musicians of the orchestra were constrained to pause, momentarily, in their performance, to hearken to the sound; and thus the waltzers perforce ceased their evolutions; and there was a brief disconcert of the whole gay company; and, while the chimes of the clock yet rang, it was observed that the giddiest grew pale, and the more aged and sedate passed their hands over their brows as if in confused revery or meditation.
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His followers felt that he was not.
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"Who dares?" he demanded hoarsely of the courtiers who stood near him--"who dares insult us with this blasphemous mockery? Seize him and unmask him--that we may know whom we have.
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" "You infernal scoundrel!" cried Legrand, apparently much relieved, "what do you mean by telling me such nonsense as that? As sure as you let that beetle fall, I'll break your neck.
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Thus a great step has been taken.
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When he had gone, my friend entered into some explanations.
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Auber rhymes with October, Weir with year; the names were coined by Poe for rhyme and tone color.
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Note the effect of the opening sentences in seizing attention and arousing interest at once.
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ambitus: a going round, illegal striving for office; religio: scrupulousness, conscientiousness; homines honesti: men of distinction.